El tramo León-Palencia es uno de los más obsoletos de la red nacional
El tramo de la línea La Coruña-Hendaya que transcurre entre León y Palencia es uno de los pocos de todo el país en el que existen limitaciones que obligan a reducir a los ferrocarriles su velocidad hasta los 30 kilómetros por hora. Esta práctica, se considera ya casi en desuso, a la vista de que, actualmente, la mayor parte de los cambios de agujas, se llevan a cabo en márgenes que se sitúan entre los 50 y los 80 kilómetros por hora, como mínimo. Así lo aseguraron ayer fuentes de la Confederación General de Trabajadores consultadas respecto a las condiciones en las que se encuentra la línea de tren en la que tuvo lugar el accidente del pasado lunes en Villada. No mucho más lejos de la localidad en la que se produjo el suceso, se encuentra el importante nudo de comunicaciones ferroviarias de Venta de Baños, donde la limitación máxima es de 60 kilómetros por hora para los ferrocarriles, y el mismo caso se da en Ávila, capital castellana en la que también se estipula el margen mínimo en los 60 kilómetros por hora. «La doble vía banalizada tenía una buena intención en el momento en el que se creó, pero una cosa es la idea inicial y otra cosa son los hechos. Y la realidad nos dice que ya son demasiados problemas similares utilizando el Asfa en este tipo de vías, más los que no han salido a la luz todavía. Cuando ocurrió lo de Torneros, llevaba un mes en funcionamiento, y en poco más de un año, ya llevamos dos accidentes de consecuencias. Tenemos datos que nos llevan a pensar que hay algo más detrás de todo esto» manifestó ayer un portavoz del colectivo. Las mismas fuentes insistieron ayer en que el tramo entre León y Palencia es uno de los más obsoletos en todo el tejido ferroviario del país: «Si no, no tendría sentido que se mantuvieran márgenes de velocidad tan bajos para estas maniobras».