La investigación volvió a realizar pruebas ayer por la tarde para recabar más datos
«La situación en el transporte es precaria en toda España, pero en Castilla y León estamos a la cola de todo el país» PEDRO ALLER, secretario de Transportes de UGT en Castilla y León La necesidad de contrastar datos que defiendan alguna de las dos versiones contrapuestas en torno al accidente, llevó a la investigación a retomar ayer tarde, sin más dilación de tiempo, las labores de recopilación de datos para determinar si aparecen nuevos argumentos que permitan concretar lo que ya se describió en la noche de ayer a través del resumen oficial de Fomento. La colaboración del maquinista implicado, que siempre ha colaborado con la investigación -tal y como se ha reconocido desde un primer momento- ha sido básica para elaborar nuevas líneas de investigación. No obstante, pese a que en un primer momento se consideraba que la prueba de los telefonemas que solicitó en su día el titular del juzgado de instrucción número 3 de Palencia podrían ser decisivas, ahora crece el pesimismo, al interpretar que, por el desarrollo que siguieron los hechos, es posible que no haya datos suficientes en ese soporte como para conseguir nuevas informaciones. Más de la caja negra La caja negra debería ser el elemento que ofreciese todos los parámetros necesarios para tener un a descripción cronológica irrebatible de lo que sucedió. Sin embargo, fuentes de CGT han asegurado que el mecanismo ya dio problemas desde un primer momento, al no ser posible extraer sus datos al ordenador portátil con la que se trató de conectar a pie de vía en los instantes posteriores al impacto. Por ese motivo, fue necesario proceder a desmontar parte de la estructura de la caja y analizar en Madrid la «pastilla» en la que se recogen esos datos. Se quejan algunos sindicatos de que en el momento de la operación en cuestión, no hubiera un representante de los trabajadores presente en el lugar, pero también es cierto que, según la legislación vigente, no existe la obligación explícita de cumplir este término en el proceso. Otro de los asuntos que sorprende en determinadas fuentes sindicales es el dato (que se pone en duda) de que hubiera a la entrada de la estación una reducción de 156 a 123 kilómetros por hora: «Es un conductor muy prudente, uno de los más prudentes de toda la flota y nunca alcanzaría esas velocidades» se aseguró ayer a este periódico.