Los ayuntamientos investigan si la obra se ejecuta como fue planeada
Los ayuntamientos de Pola de Gordón y de Villamanín -hasta ahora los dos únicos perjudicados por las obras de los túneles de Pajares en la vertiente leonesa- temen que el avance de las obras provoque mayores problemas en los manantiales de la Montaña Central. El Ayuntamiento de Pola de Gordón ha puesto en manos del Servicio de Atención a Municipios (SAM) de la Diputación Provincial una investigación sobre el proceso que están siguiendo los trabajos en los lotes 1 y 2 y si se ajustan a lo proyectado, según informaron fuentes municipales. Entre los asuntos que se deben confirmar -en este caso la autoridad competente debería ser las Confederación Hidrográfica del Duero (CHD)- se encuentra la existencia o no de vertidos de aguas residuales a ríos o arroyos procedentes de las zonas de instalaciones, parques de maquinaria, obras de cimentación de pilas y las extraídas de la excavación de los túneles, incluyendo las que se produzcan en el pozo de la sierra del Rozo. La suciedad de algunos ríos, que por derivación se traslada al Bernesga, fundamenta una de las principales críticas contra los adjudicatarios de las obras por parte de vecinos y responsables políticos locales. Cuando el río suena... Una de las situaciones que ha podido constatar este periódico es la construcción de barreras de retención -en realidad son pacas de paja de cereal- para que las obras potencialmente generadoras de arrastres de tierras sean protegidas y no produzcan daño a la calidad de las aguas de los ríos. No obstante, es comprobable cómo el agua procedente de Pola de Gordón ha ensuciado el río el Bernesga hasta el punto de detectarse el arrastre de tierras en León capital. Por su parte, el Ayuntamiento de Villamanín se ha plantado ante el Adif y, a través de una carta, le ha exigido que le entregue todos los estudios geológicos con los que cuenten para saber «si es previsible» que al avanzar el frente del túnel puedan también resultar afectadas otras localidades de este municpio, como San Martín, Poladura, Viadangos o Casares. Asimismo se pide al gestor de las infraestructuras ferroviarias que asuma los «graves perjuicios» que supuestamente ha originado. «El impacto es moderado porque los problemas sobre los acuíferos serán temporales, reversibles y recuperables» ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL, Ministerio de Fomento, diciembre de 1998