«La mendicidad es un problema que se complica todos los inviernos»
Un pequeño colectivo de ciudadanos requiere casi atención permanente de la Policía Local para auxilios casi diarios en función de necesidades que se agravan con la climatología: los mendigos. Su número no es elevado en León y suelen deambular de ciudad en ciudad, aunque los servicios municipales tienen censados no menos de una veintena que vive permanentemente en la ciudad y pernocta en los sitios más inesperados. Según los responsables policiales, «Hemos tenido que atender a una sola persona hasta treinta veces en menos de un año y como ella hay casi dos docenas más». En verano, de acuerdo con las mismas fuentes, «no dan problemas ni piden ayuda, pero en invierno, aunque tampoco la pidan, no se les puede dejar durmiendo en parques o cajeros automáticos, como es obvio. ¿Qué podemos hacer? Únicamente llevarlos a centros públicos de acogida y esperar a que vuelvan a salir para repetir la operación, porque su cuidado permanente no es competencia nuestra». La mendicidad y el vagabundeo callejero suele ir asociada, aunque no siempre, a toxicomanías de todo tipo y no distingue de edades ni, a veces, de clases sociales. «Algunos son viejos conocidos y nos limitamos a devolverlos a casa».