«Hay 50 cartas de agradecimiento al año, pero nos pagan por eso»
No suelen ser frecuentes las misivas de agracedimiento y menos los homenajes a los policías municipales cuando, en vez de multar, realizan tareas de auxilio a la población. «Hay, sin embargo, una media de cincuenta cartas de agradecimiento al año, que la gente nos envía directamente y no son noticia en los periódicos», según el intendente jefe Martín Muñoz, «pero nos pagan por eso porque para nosotros no es más que un trabajo». Uno de los últimos agradecimientos recibidos es especialmente recordado por los policías. Se trató de un niño de escasos años, alumno del Colegio Leonés, que sufrió una parada cardiaca en clase y fue salvado a medias por su profesor y un policía municipal que llegó a tiempo de aplicarle el boca a boca para respirar y un masaje cardiaco mientras llegaba la ambulancia. El suceso se recuerda como uno de los servicios más satisfactorios para los agentes». Obviamente no ha sido el único, pero sí uno de los más reconfortantes para los agentes que intervinieron en él: hasta llegar a dos mil en un año los demás fueron auxilios en accidentes de tráfico callejeros, sucesos domésticos más o menos leves o graves, ayuda en altercados de orden público a las tantas de la madrugada, traslados a los hospitales por todo tipo de enfermedades, incluso un parto inesperado, etcétera. Las alarmas humanitarias también se extienden ahora a servicios que antaño parecían impensables: por ejemplo, la ayuda a ancianos que, con sólo apretar el botón de un collar para emergencias, tienen en pocos minutos a un policía.