Diario de León

Isaac Moreno reconoce en la roca entallada la misma técnica constructiva que se repite en varios tramos de la Via Nova

La vía romana de Astorga a Braga tiene vestigios en Torre según una nueva tesis

El tercer congreso de ingeniería romana, que se celebra en Astorga, avalará los hallazgos

Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

«Una de las características de la epigrafía es que es ambulante, es más fiable analizar las obras por los vestigios estructurales» ISAAC MORENO, ingeniero de Obras Públicas y experto en vías romanas La vía romana que parte de Astorga a Braga conserva llamativos taludes tallados a mano y restos arqueológicos de una statio (venta o estación al servicio de la carretera) entre el Manzanal y Torre del Bierzo que, según el ingeniero Isaac Moreno, pertenecen a la obra hecha por las huestes del Imperio. Este experto en vías romanas presentará el hallazgo, entre otras novedades sobre las vías romanas en León, en el tercer congreso de ingeniería romana que se celebra el jueves y el viernes en Astorga, organizado por el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas. Según esta nueva tesis, entre Astorga y Cacabelos sólo habría un trazado y no tres diferentes, aunque en Cacabelos (antigua Bergido) se bifurcaría en dos a Lugo y Braga. A la entrada de Torre del Bierzo se conserva uno de los taludes tallados a mano por las huestes de romanos, sin que la más mínima señal haga reparar sobre los dos mil años de antigüedad de la imponente obra, que Carlos Lemaur aprovechó en el siglo XVIII para construir la primera carretera de época moderna. La misma técnica constructiva se observa en el Manzanal, donde el movimiento de tierras efectuado para realizar un cortafuegos ha sacado recientemente a la luz un yacimiento arqueológico con restos de tegulas romanas (tejas), que pertenecerían a una construcción cuyo único sentido sería estar al servicio de la calzada romana. Se cree que puede tratatse de una construcción sencilla tipo statio o mansio , en la que los viajeros pararían a repostar, comer o dormir. Las marcas del pico y el corte manual de la roca -Lemaur utiliza dinamita- son tan claras como las que se observan en tramos afamados de la Via Nova, en concreto en los codos del Larouco, al suroeste de La Rúa y Petín en Orense. La «única» diferencia entre León y Galicia es abismal. Mientras en León este legado bimilenario permanece olvidado e ignorado, en Galicia forma parte de una ruta turística y cultural que atraviesa la comarca de Valdeorras y, tras pasar la Limia, se adentra en tierras portuguesas en dirección a Braga. La técnica constructiva utilizada por los romanos para salvar el duro obstáculo montañoso ha llamado la atención de los eruditos de todos los tiempos. La «extraña obra» que «parece imposible haberse podido hacer siendo esta tierra como es de peña viva, está desde lo alto hasta el medio labrada y rajada a pico, en que se viene a hacer un camino ancho en la misma peña, y así va por la sierra de trecho a trecho», como señala el licenciado Molina en el siglo XVI. Las marcas del pico y el corte manual se observan dos mil años después con toda nitidez, también, en los restos de la calzada romana en su discurrir por la sierra de La Lastra, a la que se accede desde León por Portela de Aguiar y San Tirso de Cabarcos (Toral de los Vados). Ya en Orense, entre Peña Tallada y Retuera los entalles han desaparecido allí donde la roca es más pizarrosa, pero justamente por encima del pueblecito de Porto se pueden apreciar las huellas del pico en alguna pared y profundas rodadas de carro, producto del uso secular de la calzada. El experto en vías romanas Isaac Moreno reconoce que «es asombroso» que en León no haya sido identificado este tramo de calzada hasta ahora, pero añade que «hasta hace poco tiempo nadie sabía que este tipo de cortes eran romanos», pero recalca que tras haber recorrido kilómetros y kilómetros de calzadas romanas por España y el resto de Europa «no me cabe ninguna duda» de que las huellas de Torre del Bierzo y el Manzanal son tan romanas como las de Larouco y la Lastra. «Los romanos construían las carreteras para la eternidad y con afán preciosista y monumentalista y esa firma está en estos taludes», dice al señalar los que se avistan desde la carretera en Torre del Bierzo. Para el pueblo, que está sumido en las consecuencias de la crisis minera, «es una suerte que se pueda contemplar 2.000 años después y sirva como ejemplo de cómo trabajaban los romanos», apostilla. En los taludes de Torre del Bierzo se ven, además, los tres momentos constructivos de la carretera. El primero de época de romana, el del siglo XVIII, por las huellas de los barrenos y el último del siglo XX, con los desmontes modernos de la antigua n-120. Se sabía que Lemaur había encontrado la calzada romana pero parece que nunca precisó su trazado. Moreno considera válidas las pistas que ofrece el informe que Baltasar Ricaud realiza por una presunta estafa, ya que Lemaur habría invertido dinero de la carretera en ferrerías con lo ahorrado por usar el trazado romano. Entre los hallazgos que presentará Moreno en su ponencia sobre vías romanas figuran también los indicios de la vía entre Combarros y Rodrigatos, donde sobre el camino más antiguo conocido ha encontrado restos de un bordillo o murete. El tercer congreso de ingeniería romana promete polémica científica porque las nuevas investigaciones «derriban muchos sobre la ingeniería de época romana».

tracking