La justicia mexicana podría archivar la causa de inmediato, por lo que no tendrá que regresar
Llega a su casa la joven gallega que fue encarcelada en México por llevar balas
La peluquera volvió en limusina a su pueblo, donde sus vecinos la recibieron con una celebración

Ana María Ríos Bemposta atiende a los periodistas en su pueblo junto a su marido, Marcos Dasilva
Ana María Ríos Bemposta, la joven gallega que permaneció doce días detenida en la ciudad mexicana de Cancún, a donde había viajado para pasar su luna de miel, regresó ayer a Arcade, su localidad natal, donde su familia y amigos la obsequiaron con una calurosa bienvenida. Atrás queda su calvario en tierras mexicanas, que comenzó el pasado día 8 al hallar la policía varias balas y un detonador de uso militar en su maleta cuando la turista se disponía a tomar un vuelo en el aeropuerto de Cancún para volver a España. La joven peluquera llegó a su pueblo a bordo de una limusina blanca, preparada por sus amigos, a primera hora de la tarde, procedente del aeropuerto santiagués de Lavacolla, donde había aterrizado pasadas las tres de la tarde. A su llegada, fue conducida hasta su parroquia natal, Canicouva, donde pudo al fin abrazar a sus parientes y amigos. «Me tocó a mí, como pudo tocarle a cualquier otro», afirmó, como si tuviese que dar explicaciones, en sus primeras declaraciones nada más bajar del avión en Santiago. Sensación de impotencia La víctima, sobre la que aún pesa la acusación de portar material militar y explosivos, subrayó la sensación de «impotencia» que sintió al ser acusada. Lo peor, explicó, fueron los dos primeros días, hasta que la situación se suavizó y mejoró el trato hacia ella como resultado de las gestiones que realizaron a su favor los representantes consulares de España. Sobre todo, agradeció el trabajo del cónsul español en Cancún, Javier Marañón, y el de su abogado, que «lleva quince días sin separarse de mí de día y de noche». «Me trataron muy bien», dijo sobre los funcionarios del centro donde estuvo internada. Ana María afirmó desconocer cómo pudieron llegar los cartuchos y el detonador a su maleta. Ignora si alguien pudo introducirlos en su hotel o en el aeropuerto donde fue detenida. Pensó mucho en ello durante su cautiverio, tanto que se acordó de cuantas personas la habían mirado «de forma rara» durante su luna de miel. Aunque todavía no ha sido exculpada de forma definitiva, es probable que Ana María no tenga que volver a México para asistir a un juicio, porque la Fiscalía estudia pedir que se archive el caso la semana que viene. «Si eso es cierto -señaló el cónsul Marañón-, y si el juez sobresee el caso y la declara inocente, no tendrá que regresar». «La próxima vez volveré a México sin maletas y de vacaciones», ironizó la peluquera.