Un hostal acogió a 14 afectados en Villafeliz
La intervención de la Guardia Civil salvó la vida a una decena de personas a las que la riada arrastró con sus vehículos
La Comarcal 623, a la altura de Villafeliz de Babia, se convirtió ayer en una balsa de agua que puso en peligro la vida de catorce personas. Alrededor de las 10.00 horas siete vehículos resultaron atrapados en esta carretera en la que, según una de las personas afectadas, había un metro y medio de agua. «Ha sido impresionante el agua que había, me llegaba a la cintura», asegura María Felisa Ares-de 64 años-, que estuvo encerrada en su coche hasta que el sargento de San Emiliano la sacó por la ventana del vehículo. Su coche, un BMW de gran cilindrada, daba bandazos en el firme y se dirigía, según relata, hacía la barrera de protección del río. «La Guardia Civil me ha salvado la vida», recuerda emocionada. Poco antes, María Felisa, había pasado un control de tráfico que no le avisó -asegura- de la dramática situación que se estaba dando en la zona. El propietario del Hostal de Villafeliz, Enrique Álvarez, tuvo que coger su tractor para ayudar en las labores de salvamento, que se demoraron debido a la dificultad que entrañaba la maniobra. «La gente estaba atrapada en los coches y en los camiones», manifiesta el hostelero. «Una noche muy dura» El metro y medio de agua que anegaba la carretera de Villafeliz sorprendió a los vehículos que, sin darse cuenta, se vieron en medio de la riada. Una vez estaban a salvo, los afectados tuvieron que pasar la noche en el Hostal del municpio ya que, según cuentan, sus vehículos estaban estropeados. Por la mañana, la Guardia Civil de Tráfico puso a su disposición una grua para que pudieran trasladar sus coches al taller. De película Gracias a la rápida actuación de la Benemérita, «que se jugó la vida», no se produjeron daños personales aunque, según Enrique Álvarez, las pérdidas materiales son cuantiosas. «El pueblo está destrozado, sólo pueden entrar los todoterreno». Esta situación, en la comarcal 623, se repite año tras año ya que la calzada presenta un nivel muy bajo por lo que, cada vez que llueve, se inunda.