Aguirre pide disculpas al alcalde de Madrid tras un frío encuentro

Gallardón saluda a Aguirre en la inauguración de una línea de Metro
Dos fríos besos, una mirada helada y escasas e inexpresivas palabras fueron el preludio a la escenografía montada ayer en Madrid para la firma de la paz temporal entre la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón. Ambos se vieron las caras por primera vez después de la tormenta levantada por las acusaciones de la presidenta regional en su biografía Esperanza Aguire, La presidenta. La inauguración de dos nuevas estaciones de metro fue la ocasión que aprovechó públicamente la jefa del Ejecutivo autonómico para intentar firmar la paz con su compañero y rival político. «Tras el revuelo levantado por la polémica sobre la publicación de fragmentos de una biografía mía, mi presencia junto al alcalde aquí es una muestra de cordialidad entre nosotros. Sabe el aprecio personal y político que le tengo y las discrepancias, que las ha habido, por mi parte están superadas. Lo que nos une, el bien de los madrileños, es más de lo que nos separa», aseguró Aguirre. Fuentes próximas a la presidenta señalaron que, en privado, las disculpas fueron más directas. Por eso, más tarde Ruiz-Gallardón afirmó que aceptaba «las disculpas». «Deseo, además, que en el futuro esas cosas se queden en el capítulo única y exclusivamente de la memoria», precisó el regidor, quien añadió: «Nunca en mi vida a nadie que me ha pedido perdón he dejado yo de aceptar sus disculpas. Este es un tema que debemos dar por zanjado».