Afirman que una sociedad libre no puede tener de interlocutor político a una banda terrorista
Los obispos admiten medidas de indulgencia para algunos etarras
La Conferencia Episcopal dice que la unidad de España se puede administrar de diversas maneras
Los obispos españoles son partidarios de que la sociedad acepte medidas de indulgencia para los terroristas, con el objetivo de acabar con ETA, siempre y cuando renuncien a la violencia y el terror. Además, reconocen que la unidad de España puede ser administrada de «muy diversas maneras, pero siempre debe guiarse por criterios de solidaridad y respeto hacia el bien de los demás». Éstas son dos de las principales conclusiones de la Instrucción Pastoral titulada Orientaciones morales ante la situación actual de España , aprobada el jueves en la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y explicada ayer en rueda de prensa por su secretario general y portavoz, Antonio Martínez Camino. Como era de esperar, el texto afronta la situación que se produce en España con el llamado proceso de paz. Y, entre otras cosas, condena tajantemente el terrorismo, a la vez que recalca que «una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer ni explícita ni implí-citamente a una organización terrorista como representante político legítimo de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político». Sin concesiones políticas Los obispos consideran «objetivamente ilícita cualquier colaboración con los terroristas, con los que los apoyan, encubren o respaldan». Además, la instrucción señala que «la justicia, fundamento indispensable de la convivencia, quedaría herida si los terroristas lograran total o parcialmente sus objetivos por medio de concesiones políticas que legitimaran falsamente el ejercicio del terror». El texto añade que «una sociedad madura, más animada por un espíritu cristiano, podría adoptar en algunos casos alguna medida de indulgencia que facilitara el fin de la violencia, pero nada de esto se puede ni se debe hacer sin que los terroristas renuncien definitivamente a la violencia y al terror como instrumento de presión». Preguntado sobre el alcance de estas medidas, Martínez Camino respondió que era mejor «evitar especificaciones».