Diario de León

Los ocho guardias civiles del Greim atienden las emergencias de un vasto y complejo territorio, cada vez más visitado

La montaña se ha cobrado este año la vida de ocho aficionados, el doble de lo normal

Deslizamientos y desprendimientos son las principales causas de muerte, junto a los descuidos

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Marco Romerom.r. | sabero - sabero
León

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«La gente cada vez es más técnica y se mete en fregados mayores». Uno de los ocho agentes del Grupo Especial de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil con base en Sabero expresa de un modo muy gráfico la creciente afición por el montañismo y la espeleología en la provincia leonesa, actividades que a la vista de las estadísticas empiezan a ser algo más que deportes de riesgo. Entre enero y noviembre de este año han fallecido ocho personas en los macizos de Picos de Europa y Fuentes Carrionas mientras practicaban alguno de estos deportes, el doble de los que perecieron durante todo el 2005 y de lo habitual en otros años. Deslizamientos y desprendimientos de rocas o hielo fueron algunas de las causas, pero el mal uso del material, los infartos y el cansancio continúan anotándose en los atestados policiales como el origen de varias de estas muertes, por lo que un importante porcentaje de los fallecimientos pueden ser evitables. La cara norte del Espigüete en el mes de marzo es mortal, como lo son los macizos occidental y central de Picos de Europa a lo largo de todo el año. Estos territorios de la cordillera aglutinaron el mayor número de accidentes invernales y estivales con víctimas mortales. En verano y en invierno El desconocimiento y la dureza de la propia montaña suponen en sí un peligro, escollos que añadidos a la ligereza con la que muchos aficionados se toman las expediciones son factores suficientes para que la actividad de los equipos de rescate sea continua, tanto en verano como en invierno. Hasta mediados de noviembre, el Greim de la Guardia Civil con sede en Sabero salvó a 51 personas heridas o extraviadas en algún punto de la Cordillera Cantábrica entre Orense y Palencia, principalmente en intervenciones en las que el rescatado se encontraba solo. «Un kilómetro en Picos de Europa es bestial», asegura el cabo primero Raúl Muñoz Bautista, actual jefe interino de la unidad, en sustitución de Aureliano Escanciano. La afirmación no es baladí. Su zona de actuación teóricamente abarca las provincias de León, Palencia y Zamora, aunque acuden donde se les requiere, llegando a veces hasta las montañas de Galicia. Son, potencialmente, miles y miles de kilómetros cuadrados para un grupo que cuenta con ocho efectivos, un helicóptero compartido con otras especialidades de la Benemérita, caso del Seprona, dos todoterrenos largos, uno corto para trasladar al perro de rastreo Judy y dos quad. Helicóptero compartido Los agentes especiales ocupan parte de una antigua casa-cuartel ubicada en un alto de la localidad leonesa de Sabero. Llama la atención que la unidad está separada del helicóptero, su principal medio de locomoción. El aparato, un BO 105, se encuentra en un hangar de la base aérea de La Virgen del Camino. Aunque el rescate de personas es prioritario y anule cualquier otro servicio, esta situación no es habitual en otro tipo de medios o grupos de salvamento civiles. Partiendo de que todo es mejorable, los tiempos de respuesta de los guardias civiles del Greim de Sabero son aceptables. «El teléfono móvil y el GPS han ayudado mucho», explica el cabo primero. «Piensa que hace unos años -añade un agente- el que era víctima de un accidente, si iba alguien con él, tenía que bajar hasta algún lugar donde nos localizaban por emisora y volver a llevarnos hasta el herido. Ahora todo eso ha cambiado y el proceso de reacción ante una emergencia es mucho más corto». Por lo general, el helicóptero tarda unos veinte minutos en recorrer el viaje entre La Virgen del Camino y Sabero. A ello hay que sumar el tiempo que absorbe el protocolo de salida de la aeronave, el arranque del aparato y la preparación de los pilotos, puesto que en este tipo de helicópteros es obligatorio que la tripulación sea de dos personas. Las imprudencias se pagan Para estos agentes especiales, los accidentes invernales no se pueden dar por terminados hasta que transcurre el mes de mayo, cuando deja de haber nieve en la montaña. «En la fase invernal, el lugar más peligroso es el macizo de Fuentes Carrionas porque el acceso desde la carretera es bueno. La gente de Burgos, Palencia y Valladolid llegan en coche hasta Cardaño y piensan que todo es igual de fácil». Pero se equivocan. Un rescate en la montaña moviliza muchos medios y a la administración, aun siendo consciente de que se trata de un servicio humanitario, le supone un importante gasto; y un ingente esfuerzo humano. «No es lo más habitual, pero cuando nos avisan por la noche, si el accidentado está localizado, hay que subir andando hasta donde sea. Y para eso tenemos que ser unos cuantos porque hay que transportar a las víctimas en camilla». Un médico de apoyo La mayor parte de las veces los agentes se enfrentan a rescates en lugares recónditos, donde la víctima suele padecer hipotermia y politraumatismos severos. Un médico de apoyo que acompañara a los guardias civiles en sus desplazamientos mejoraría enormemente la calidad de este servicio que ahora cumple 25 años de existencia. La explicación que estos especialistas de la montaña proporcionan para razonar el pico de fallecimientos en la montaña leonesa y palentina durante este año es el espectacular uso de la Cordillera Cantábrica por parte de los aficionados al senderismo, el barranquismo, la espeleología y la escalada. Internet como riesgo Según explican los agentes del Greim, Internet se ha convertido en una vía, por no decir la vía, para difundir experiencias propias en determinados macizos. Un somero repaso a algunas web relacionadas con el tema hace evidente que en muchos casos no son el mejor ejemplo a seguir, puesto que no suelen incluir los niveles reales de dificultad y las condiciones meteorológicas cambian respecto a la fecha de la expedición que se relata por Internet.

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