El presidente se adjudica el mérito de haber conseguido el alto el fuego entre Israel y Palestina
Zapatero sostiene que las presiones no «torcerán» su voluntad de lograr la paz

Miguel Sebastián y Rodríguez Zapatero saludan a los asistentes al mitin en Madrid
José Luis Rodríguez Zapatero aseguró ayer que las presiones no «torcerán» su voluntad de seguir adelante con el proceso de paz. El jefe del Ejecutivo aprovechó su participación en el acto de presentación del candidato socialista a la alcaldía de Madrid, Miguel Sebastián, para lanzar un mensaje al Partido Popular y a quienes se manifestaron el sábado por las calles de Madrid reclamando el fin de la negociación con ETA. Sin citarlos de manera expresa, les recordó que para él es un «deber ético» explorar las vías abiertas por alto el fuego decretado el pasado marzo y les acusó indirectamente de interés partidista. «Lo importante no es quién termine con la violencia -apuntó- ; lo importante es que la violencia termine». El presidente del Gobierno ya había dejado claro su «empeño» en el proceso cuando este sábado enmarcó el robo de 350 pistolas en Francia dentro de los supuestos del «largo, duro y difícil» camino hacia la paz que él mismo pronosticó hace meses, y evitó concretar las «consecuencias» que tendrá la última actuación criminal de ETA. Este domingo -ante los cerca de 2.000 simpatizantes congregados en el Polideportivo de la Fundación Once- reclamó paciencia e insistió en que, «como todo gran objetivo», el fin de la violencia «cuesta, exige esfuerzo, inteligencia y, sería conveniente -añadió- , alguna ayuda». Zapatero no mencionó en ningún momento a las víctimas pero sí defendió que su política antiterrorista cuenta con el aval de la «razón democrática» y aseguró que tan sólo piensa en el «futuro, la vida y la libertad de la gente en Euskadi y en España». A su juicio, el PSOE no tiene nada que demostrar frente a quienes le acusan de rendición. «Nos hemos manifestado en contra del terror muchas ocasiones, siempre al lado del PP, y lo haremos en el futuro», garantizó. La diferencia, según su criterio, es que el principal partido de la oposición no juega con el principio de apoyar al Gobierno en su lucha por la paz. Hombre de paz Esta lucha, además, no se limita a España. El jefe del Ejecutivo se presentó ante el entregado auditorio como el hombre que conseguirá que «éste sea un país reconocido en el mundo porque hacemos más por los que más necesitan» y como el impulsor de la cultura de paz. «Por eso -dijo- invito a los más jóvenes a que mantengan viva esta antorcha cada día y cada hora en cada lugar del mundo». Frente a quienes le acusan de «buenismo», Zapatero recordó el acierto de la retirada de tropas de Irak y se adjudicó el mérito del alto el fuego decretado por Israel y Palestina y ya violado en Gaza por los brazos armados de Yihad Islámica y Hamás. Así, recordó las críticas (e incluso las risas) suscitadas por su plan para Oriente medio. Un plan presentado hace diez días en Gerona junto al presidente galo, Jacques Chirac. «Me alegro mucho de que ahora podamos abrir una vía para la paz entre Israel y Palestina porque ese es el camino».