Leoneses que trabajan como chinos
Un agricultor de Fresno de la Vega abastece de verduras chinas a casi todos los restaurantes orientales de León y contrata a campesinos asiáticos para trabajar los cultivos autóctonos

Argimiro Prieto Melón muestra el perejil chino, que Candelas agrupa, al fondo, en vistosos manojos
Nabos chinos, calabazas chinas, perejil chino, berenjenas chinas, arroz, col para sopa... Todo esto se cultiva en la huerta de Argimiro Prieto Melón, un vecino de Fresno de la Vega que ha conseguido reproducir los ciclos de crecimiento de varias verduras chinas para abastecer a los principales restaurantes orientales de la provincia. La irrupción de ciudadanos de origen chino y la expansión de los negocios hosteleros asiáticos están detrás de la idea empresarial de este horticultor leonés, que lleva seis años distribuyendo los productos que consigue con un afanado interés por experimentar y gracias a las semillas puras que sus clientes le van proporcionando y que cultiva en una superficie de 7.000 metros cuadrados. «Un día que la propietaria de un restaurante de Eras me vio la mercancía en la furgoneta se quedó impresionada. Desde entonces trabajo con siete restaurantes en León capital, además de los hosteleros de Astorga y de otros sitios que vienen por aquí cuando pueden», explica Argimiro. Hace dos años, se le ocurrió contratar a campesinos originarios de China para trabajar las tierras, y no sólo las que producen verduras para estos restaurantes. «Aquí se necesita gente que venga de un ambiente similar, del campo. Han pasado rumanos y marroquíes y no se acaban de acostumbrar». Se puso en contacto con unos conocidos y presentó una oferta de trabajo para inmigrantes. Llegaron ocho ciudadanos chinos. Vivían en su casa, como dos familias. «Comían con nosotros, pero desconocen el idioma y las costumbres, por eso la convivencia es difícil», admite el agricultor. Es consciente de que la temporalidad de este tipo de contratados es muy irregular, por lo que calcula que cada nueva remesa puede quedarse alrededor de un año, «hasta que se cansan y buscan otro trabajo más cómodo en otro sitio». «Como aquí hace 60 años» Además de las cosechas, el sistema de trabajo es muy diferente del que conocen los campesinos asiáticos. «Riegan a cigüeñal, como aquí hace 60 años, aunque después se toman más interés por los productos que conocen que por los pimientos de la zona», bromea. Actualmente no trabaja para él ningún asiático, pero Argimiro intenta aprender el idioma chino para cuando llegue un nuevo grupo, probablemente en la próxima primavera. Ahora espera un programa informático que traduce las frases al español y viceversa. De esta manera cree que la relación con los trabajadores orientales será más fluida. Ha descubierto que la col china no provoca gases.