Puigcercós arrió primero la enseña estatal y después la catalana de la consejería de Gobernación
Montilla ordena restituir una bandera española que había retirado ERC
Mas critica el gesto de los republicanos tras haber dado la presidencia a «un españolista»
Los mástiles de la sede de Gobernación, ayer, sin banderas
El supuesto «gobierno de entendimiento» ha tardado una semana en tener su primer malentendido. Siete días después de tomar posesión como nuevo presidente de la Generalitat, José Montilla tuvo que recordar ayer al consejero de Gobernación, Joan Puigcercós, la necesidad de «cumplir la ley» en lo relativo a los símbolos en los edificios oficiales. En una extraña maniobra, el número dos de Esquerra había retirado del tejado de su consejería la bandera española primero, y la catalana después. Ayer, ambas fueron repuestas en su lugar. El lunes por la noche, la bandera española desapareció del mástil que ocupaba en lo alto de la sede de Gobernación, en la Vía Laietana de Barcelona. Según algunas fuentes, fue Puigcercós quien ordenó personalmente que la enseña fuese arriada, aunque este detalle no ha sido confirmado. Algunos medios reprodujeron la imagen del tejado del edificio, sobre el que sólo ondeaba la senyera. Pero enseguida desapareció también la bandera catalana. Mientras, en la fachada principal, sobre la puerta de acceso al interior, permanecía únicamente el símbolo de Cataluña. Durante la mañana de ayer, la noticia corrió como la pólvora mientras se multiplicaban las especulaciones sobre el significado del gesto de Puigcercós. Pero la situación no se prolongó, ya que a mediodía las dos banderas volvían a coronar el edificio. Con este acción, Puigcercós seguía el ejemplo marcado por dos de sus predecesores en el cargo, los también republicanos Joan Carretero y Xavier Vendrell, ambos consejeros del anterior gobierno tripartito. Cuando Maragall expulsó a ERC del Ejecutivo catalán, el socialista Xavier Sabaté restituyó la bandera española, que ha permanecido en lo alto del edificio durante los últimos seis meses. Reacciones Ayer, las reacciones cayeron en cascada una vez resueltas las extrañas idas y venidas de las banderas. José Montilla se defendió con este argumento: «No tengo un monitor para comprobar si todas las bande-ras están en todas las consellerías». El consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, consideró que «es un error dar más importancia de la que tiene» al episodio. Pero sí se la ha dado el líder de la oposición, Artur Mas, quien resumió así la actitud de ERC: «Es una gran contradicción, porque primero ponen a un españolista en la presidencia de la Generalitat, que es la institución más importante de nuestro país, y después sacan la bandera española de un balcón, aunque luego tienen que volverla a poner porque Montilla se enfada». El líder de CiU añadió que la fugaz retirada de la bandera española de la sede de Gobernación responde, en su opinión, simplemente a la «gesticulación habitual de la dirección de ERC, para intentar compensar sus renuncias con relación a su proyecto nacionalista». El presidente del PPC, Josep Piqué, recordó ayer que las banderas deben ondear en los edificios oficiales, que «la Generalitat es Estado» y que las instituciones de las comunidades autónomas «son las primeras que están obligadas a cumplir la ley». Según indicó Piqué en declaraciones a Efe, hay que exigir a las instituciones de las comunidades autónomas que «cumplan la ley» y que «tengan en sus edificios las banderas que están previstas en la Constitución española». Por su parte, la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC), rama juvenil de Convergència Democràtica de Catalunya, denunció ayer la «claudicación» del conseller de Gobernación, Joan Puigcercós, ante el presidente catalán, José Montilla, al haber aceptado reponer la bandera española. El secretario general de la JNC, Jordi Cuminal, afirmó en un comunicado que «el gesto de Montilla de obligar a Puigcercós a volver a colocar la bandera española en su departamento es la evidencia más clara de que el papel de ERC en el gobierno es inexistente». «Si Puigcercós hubiese querido hacer un auténtico gesto patriótico, se debería haber mantenido firme en su decisión de retirar la bandera española y no habría bajado la cabeza ante las órdenes de Montilla», añadió.