España financia 44 proyectos que afectan a casi 500.000 senegaleses
Dinero para el desarrollo a fin de frenar la inmigración. Esa es la receta que en este viaje a Senegal José Luis Rodríguez Zapatero ha repetido hasta la saciedad. Senegal, un país de filias francesas y tradicionalmente olvidado por la diplomacia española, se ha convertido, a golpe de cayuco, en uno de los ejes principales de la política exterior en África. Ayer, el presidente no se cansó de recordar las cifras en su encuentro con los cooperantes de las 28 oenegés e instituciones españolas presentes en el país y en sus entrevistas bilaterales con las autoridades de Dakar. La Agencia Española de Cooperación Internacional (Aeci) ha multiplicado por diez los fondos para el desarrollo desde 2003, cuando la ayuda española no llegaba al millón de euros anuales. En 2007, el Gobierno espera apoyar con más de nueve millones de euros a un país donde la renta per cápita es 30 veces menor que en España, tal y como subrayó el presidente. En la actualidad en Senegal -recordó Rodríguez Zapatero ante el presidente Wade- están en ejecución 44 proyectos financiados por Aeci que benefician directamente a 380.000 personas e indirectamente a otras 100.000. O lo que es lo mismo: uno de cada 25 senegaleses ve afectada su vida diaria por la ayuda española. Son todas iniciativas en sectores primarios como educación, salud, agua potable, saneamiento básico, agricultura, pesca y codesarrollo. Trece organizaciones no gubernamentales españolas (como Cear, Intervida, Paz y Desarrollo o Escolapios) gestionan directamente cinco millones de euros para estos programas. El presidente Rodríguez Zapatero tuvo ayer palabras de agradecimiento para estos cooperantes «cuya entrega y pundonor son ejemplo de cómo llevar la bandera de España». Los dos ejes geográficos de la actuación española son la región de Saint Louis, al norte, y el parque de Casamance, al sur, una zona devastada por años de acciones de las guerrillas independentistas. La promesa del presidente es llevar también la cooperación española a Dakar, la macrourbe donde se apiñan ciento de miles de desplazados de las zonas rurales y seguros aspirantes a ocupar cayucos con destino a las Islas Canarias. Rodríguez Zapatero reconoció ante los cooperantes que «España ha estado demasiado tiempo de espaldas a África». Ahora, según el presidente, este continente «se va a convertir en piedra angular de la política exterior». Petición en Bruselas El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, pidió ayer en Bruselas que el dispositivo europeo de control de fronteras desplegado frente a las costas atlánticas africanas tenga carácter permanente. Rubalcaba resaltó que la labor del dispositivo Frontex «ha resultado útil» y «está trabajando bien».