Rodríguez Zapatero reconoce que «hoy estamos mucho peor que ayer» frente a la lucha contra el terrorismo
El Gobierno suspende el diálogo con ETA tras el atentado terrorista en la T-4
Dos personas están desaparecidas tras explotar una furgoneta bomba en en Barajas La

ETA rompió ayer el alto el fuego permanente que decretó el pasado 22 de marzo con un atentado mediante una furgoneta bomba que explotó a las 9 horas en el aparcamiento del aeropuerto madrileño de Barajas. A la hora del cierre de esta edición, dos personas de nacionalidad ecuatoriana que se encontraban en el párking de la terminal T-4 en el momento de la explosión permanecían desaparecidas. Los equipos de rescate podrían tardar tres o más días en encontrarlos bajo los escombros. La deflagración causó heridas a cinco personas -entre ellas dos policías-, el derrumbe de tres plantas del aparcamiento y graves destrozos en otras dos. Un total de 19 personas fueron atendidas por causas leves. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compareció a las 18.15 en el palacio de La Moncloa y anunció que tras el «gravísimo atentado» ha ordena-do suspender «toda iniciativa de diálogo con ETA». «El Gobierno considera que el atentado de hoy es absolutamente incompatible con el alto el fuego permanente declarado por ETA en marzo», insistió el presidente. Pero en ningún momento habló de ruptura del proceso de paz, ni aclaró si esa suspensión es definitiva. El portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, compareció poco antes y no dio por roto ese proceso. Declaración del 2005 A preguntas de los periodistas, Zapatero contestó asegurando que el proceso de paz no podrá recuperarse hasta que ETA muestre una «voluntad inequívoca de abandono de la violencia». «Hasta que esto no se produzca no habrá ninguna aproximación al diálogo», dijo Zapatero, que se remitió a la declaración aprobada en mayo del 2005 por el Congreso en la que se exigía esa voluntad como paso previo ineludible para iniciar un proceso de paz. Hoy estamos mucho peor que ayer», reconoció el presidente, que sólo 24 horas antes había dicho que «dentro de un año estaremos mejor que hoy». Tras expresar la solidaridad del Gobierno con todos los afectados, Zapatero aseguró que el atentado de ayer es «el paso mas equivocado e inútil que han podido dar los te-rroristas», porque «va contra lo que el futuro va a acabar imponiendo en nuestro país». El presidente del Gobierno mantuvo dos conversaciones telefónicas con Mariano Rajoy para informarle del desarrollo de los acontecimientos y expresarle su determinación de paralizar el proceso y atenerse a las condiciones marcadas en la resolución aprobada en el Congreso en mayo del 2005. Los terroristas avisaron con antelación de la colocación de la bomba. A las 7.55 horas se recibió una llamada desde un teléfono móvil en nombre de ETA en la DYA de Guipúzcoa. Minutos después se recibió una llamada en los bomberos de Madrid y otra en el teléfono de emergencias SOS-Deiak de Guipúzcoa. Los comunicantes aseguraban que a las 9 horas haría explosión una furgoneta Renault Traffic granate estacionada en la T-4 y que cualquier intento de desactivar el explosivo sería inútil. Las fuerzas de seguridad tuvieron tiempo de desalojar el aparcamiento antes de se produjera la explosión. Pero aparentemente dos personas de nacionalidad ecuatoriana, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate, no pudieron escapar. El primero, de 19 años, se encontraba dormido en su vehículo, según declaró su pareja, con la que había acudido a recibir a un familiar que llegaba en un vuelo de madrugada. La policía considera, por la enorme magnitud de la explosión, que la furgoneta bomba contenía unos 200 kilos de explosivo. Kilos de explosivos en la furgoneta bomba El artefacto contaría con cordón detonante y cartuchos de deniamita para multiplicar su efecto, y se habría activado mediante un temporizador. «Hoy es un día difícil y duro, muy duro: dos ciudadanos han podido perder la vida, miles podían haber resultado heridos y millones de españoles ven cómo se aleja la posibilidad de vivir en paz» RODRÍGUEZ ZAPATERO