Diario de León

Los investigadores cuentan ya con imágenes de la furgoneta colocada en la segunda planta del aparcamiento

Los bomberos llegan a la «zona cero» pero no encuentran a los desaparecidos

El Gobierno cree «remotísimas» las esperanzas de encontrar vivos a los dos ecuatorianos

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Gonzalo Bareño - redacción | madrid
León

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Los cuerpos de los dos ecuatorianos desaparecidos tras el atentado de ETA en el aeropuerto madrileño de Barajas seguían sin aparecer casi tres días después de la explosión. Los equipos de bomberos que trabajan sin descanso desde el pasado día 29 llegaron ayer al «núcleo» de la explosión situado en la segunda planta, en la que estaba estacionada la furgoneta bomba y el coche de Diego Armando Estacio Sivisapa, uno de los desaparecidos. Pero al cierre de esta edición no habían localizado a ninguna de las presuntas víctimas. La violencia de la explosión y el posterior desplome del edificio podrían haber desplazado sus coches a muchos metros de distancia de su ubicación original. El vehículo del otro ecuatoriano, Carlos Alonso Palate, se encontraba aparcado en la planta baja, por lo que se tardará más en localizarlo. El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró ayer «remotísimas» las posibilidades de que se encuentre con vida a los desaparecidos. Los equipos de rescate cuentan con perros especializados en detectar la presencia de humanos, pero ayer no se había encontrado ningún indicio. Rubalcaba -que visitó el lugar con los familiares de Estacio y Palate- afirmó que es pronto para conocer las características y la cantidad de la carga empleada. Algunos expertos aseguran que los te-rroristas usaron entre 200 y 500 kilos de explosivos, pero aún no hay confirmación oficial de esta cifra. 4.000 toneladas de escombros En las tareas de desescombro trabajan miembros de los Bomberos, Policía Nacional, Guardia Civil y Samur, así como expertos en construcción y personal de Aena. Los trabajos se llevan a cabo con gran dificultad dado que la fuerte explosión destrozó el aparcamiento y produjo 40.000 toneladas de escombros. El hecho de que aún no se hallan encontrado los cuerpos de los desaparecidos hace aún más lento el trabajo, debido a las precauciones para no destruir los restos y posibles pruebas. Las condiciones en las que se encuentrasn los restos del aparcamiento se parecen bastante, según los técnicos, a la situación provocada el 11-S en Nueva York. El escombro está muy comprimido en lo que se conoce como un sandwich, con diferentes capas de coches y forjado. En algunas zonas permanecen activos pequeños incendios y se estima que las ta-reas no finalizarán hasta dentro de una semana. El director de Emergencias y Protección Civil del Ayuntamiento de Madrid, Alfonso del Alamo, aseguró que la localización de la furgoneta bomba y del vehículo de uno de los desaparecidos era cuestión de horas. Añadió que la prioridad es encontrar a las personas desaparecidas, independiente-mente de que estuvieran con vida o hubiesen fallecido. El módulo D del aparcamien-to de la términal T-4, que es el que resultó destruido, tiene capacidad para 1.500 vehículos. Aunque no hay una cifra oficial del número de coches afectados, la ocupación media del aparcamiento es del 85%, por lo que podría haber cerca de 1.000 automóviles dañados. «Lo que es evidente es que es una bomba muy grande, una auténtica salvajada» ALFREDO PÉPEZ RUBALCABA Ministro del Interior

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