La ministra desconocía los daños del Código de Facundo robado a León
La ministra Carmen Calvo desconocía ayer la suerte que ha corrido el Beato de Fernando I y Sancha, conocido también como el Código de Facundo, el manuscrito altomedieval más valioso quizá del mundo, sustraído a San Isidoro y actualmente en la Biblioteca Nacional, quien lo prestó en el año 2000 para una exposición en Roma y lo recibió con daños irreversibles. Pero Calvo hizo las gestiones oportunas para conocer a fondo el tema. Pasadas las ocho y media su jefa de prensa llamaba a este periódico para asegurar que el códice se encuentra «perfectamente conservado y no está tan abarquillado» como a su regreso de la capital italiana. Pese a que los informes de los técnicos aconsejaban no tocar el códice, se autorizó el año pasado un facsímil. Según la portavoz de la ministra, para esta edición sólo se abrió una vez el original para hacer una prueba de color; es decir, es un «falso facsímil» que no se vende como tal. Babia y Jauja Dado el origen cordobés de la ministra de Cultura -nacida en Cabra-, y el plan de Amilivia de hermanar ambas ciudades, Carmen Calvo recordó que en su última visita a León, con motivo del Congreso de Escritores organizado por el Diario de León, ella habló de dos territorios míticos y legendarios, como son Babia (en León) y Jauja (en Córdoba) que debían hermanarse.