España bloquea las sanciones de la Unión Europea a Corea del Norte por la dispusta por Gibraltar
«La culpa es de los británicos». El Ministerio de Exteriores español no quiere ser el chivo expiatorio de la última disputa por Gibraltar y de sus repercusiones, que esta vez alcanzan al mismísimo Kim Jong-il, el pintoresco líder de Corea del Norte, un país ubicado a miles de kilómetros de distancia del conflictivo peñón. La política nuclear del presi-dente norcoreano, famoso por sus excentricidades y su férreo y salvaje régimen político, desató la preocupación entre las naciones vecinas (Pyongyang asegura haber realizado al menos una prueba nuclear) que, junto con Estados Unidos, promovieron en la ONU sanciones económicas como medida disuasoria. La Unión Europea determinó la aplicación de éstas y envió un texto con la reglamentación para llevarlas a cabo a sus miembros. Así arrancó el problema. Según recogía ayer el diario británico Financial Times , el texto de la Unión Europea contenía una lista de «autoridades competentes» que debían aplicar el embargo. Entre los países citados se coló el nombre de Gibraltar. De inmediato, Madrid mostró su enojo por la referencia al Peñón. «Es un problema creado por el Reino Unido», aseguraba ayer a este periódico un portavoz del Ministerio de Exteriores. «Ellos ejercen la hegemonía sobre Gibraltar», añadía esta fuente, antes de explicar que, pese a no aceptar el reglamento comunitario, «los países son libres de aplicar sus sanciones unilateralmente». Esa vía no es, sin embargo, del agrado de Bruselas. Aunque la Unión Europea reconoce la posibilidad de un embargo por separado, voces autorizadas de la UE señalaron al Financial Ti-mes que la aplicación conjunta de la medida es la única forma de que ésta sirva de algo. La respuesta de la otra parte en conflicto no permite augurar una rápida resolución del problema. Londres advierte de que si no se hace referencia a Gibraltar en el texto «habría un hueco legal» en las sanciones contra el régimen coreano. Desde el Ministerio de Exteriores español aseguraban ayer que se están manteniendo reuniones con Reino Unido para buscar una solución que satisfaga a los dos lados para solucionar el conflicto. De la dilación al resolver este asunto de letra pequeña resulta un beneficiario: Kim Jongil. El líder de Corea del Norte, al que se acusa de sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos, es un fanático de los artículos de lujo importados y la prohibición de vendérselos era uno de los puntos principales del texto de penalizaciones hacia ese país. El mandatario «podrá seguir regalando botellas de Cognac Henessy -la escasa información disponible sobre el personaje recoge su entusiasmo por este licor- y relojes Cartier durante algún tiempo más gracias a una disputa territorial de tres siglos entre España y Reino Unido», apuntaba en su edición el diario británico.