Diario de León

Tres aviones españoles esperan en Nuadibú para repatriar a los sin papeles

La ONU exige que se respeten las peticiones de asilo del barco negrero

El desembarco de los 372 inmigrantes se prolongó hasta la pasada madrugada

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efe | madrid

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Los 372 inmigrantes asiáticos y subsaharianos que se hallaban desde hace más de dos meses a bordo del buque Marine I fueron ayer desembarcados en el puerto mauritano de Nuadibú y recibiendo atención médica y sanitaria antes de ser identificados para proceder después a su repatriación en una operación que se prolongó hasta la pasada madrugada. Sin embargo, Naciones Unidas ha advertido que debe de respetarse el derecho de asilo de los sin papeles que los soliciten, y han enviado un equipo del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) para coordinar y tramitar con las autoridades locales estas peticiones. El gobernador de Nuadibú, Yahya Uld Mohamed Vall, dijo que tanto el desembarco de los inmigrantes como la asistencia médica y las labores de identificación se desarrollaron con normalidad y señaló que las autoridades mauritanas esperan que las repatriaciones comiencen de inmediato. Tres aviones españoles se encuentran ya en el aeropuerto de Nuadibú para repatriar a los inmigrantes una vez que concluya su identificación, en la que colaboran diplomáticos de la India, Pakistán y Guinea Conakry. El desembarco ha sido permitido por las autoridades de Mauritania tras las intensas negociaciones celebradas durante los últimos días en virtud de las cuales el Gobierno español se encargará de todas las repatriaciones. La mayor parte de éstas se efectuarán desde territorio mauritano, y las que no se puedan -ya sea por problemas de identificación o porque sus países de origen no acepten a los inmigrantes- se intentarán llevar a cabo desde España. La operación de desembarco comenzó con los diecisiete inmigrantes que se encontraban en peor estado de salud que fueron atendidos de inmediato por la Cruz Roja en un hospital de campaña instalado en el puerto. Según explicó un responsable de la organización, hasta entrada la pasada noche no se había derivado a ningún pasajero al hospital y sólo una persona tuvo que ser atendida por diarrea. Tampoco se ha hallado a nadie que «constituya un peligro vital» para los demás. Nada más desembarcar, los inmigrantes eran atendidos por la Policía, que se encarga del proceso de identificación. A continuación, cada persona recibía la asistencia médica precisa, alimentos y ropa de abrigo, y posteriormente pasaba a disposición de un representante de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para el reconocimiento de su nacionalidad. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (Cear) pidió al Gobierno que asegure que se respeten los derechos de los náufragos, algo que la organización dudó pueda garantizarse en Mauritania. Así, la secretaria general de la Cear, Amaya Valcárcel, exigió que «no se repatríe nada más bajar a tierra» a los náufragos, sin darles opción a solicitar refugio, ya que «muchos vienen de países en conflicto, como Somalia, Sri Lanka o Guinea» y podrían tener derecho a pedir asilo político.

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