Aseguró en el juicio que a la hora en que se produjo la masacre «estaba durmiendo»
Zougam descalifica a los testigos que le vieron en dos de los trenes
Utilizó su aparición en televisión para desacreditar a los testimonios que afirman haberle visto

Zougam, durante sus explicaciones al tribunal
Zougam, uno de los presuntos autores materiales del 11-M, se sienta en el banquillo de la Casa de Campo porque cuatro supervivientes de la masacre le identificaron como uno de los terroristas que ese día colocaron las mochilas-bomba. Este marroquí de 33 años, en cuyo locutorio el comando adquirió las tarjetas de los móviles usados como detonadores, proclamó ayer su inocencia, ofreció al tribunal una débil coartada y aseguró que quienes le identificaron mienten o, simplemente, se equivocan. La declaración de Zougam, que comenzó poco antes de la una de la tarde, revolucionó la segunda sesión del juicio. Previsto para el próximo lunes, pilló por sorpresa tanto a su abogado defensor, que intentó aplazarlo «porque no lo hemos preparado», como a la fiscal Olga Sánchez y a los abogados de la acusación. Y la sorpresa fue aún mayor cuando el marroquí se convirtió en el primero de los procesados que aceptó responder a las preguntas de las acusaciones. «Soy inocente», fueron las primeras palabras que salieron de su boca antes de que Olga Sánchez, tras recuperarse de la sorpresa inicial, hiciese oídos sordos y le preguntase si el 11-M viajó a la estación de Alcalá de Henares con el primer grupo de terroristas o con el segundo y a cuál de los cuatro trenes atacados se subió. «Si a esa hora estaba durmiendo, estaba en la cama, ¿cómo iba a ir a ningún sitio?», respondió. Zougam empezó su declaración cómodo y relajado, tan seguro de sí mismo que incurrió en un desliz que sólo el tribunal puede valorar: -«¿Enseñó a Serhane y a Ahmidan (dos de los líderes de la célula) a programar teléfonos y conectarlos con la alarma y el vibrador?», preguntó la fiscal Sánchez. -«Yo no he visto ni sé nada de bombas», replicó el procesado. -«Ni yo le he preguntado nada de bombas, sino de teléfonos», le rectificó la fiscal. Zougam buscó desacreditar a los testimonios de los testigos que aseguran haberle visto en los vagones y dio a entender que los cuatro supervivientes se equivocan o mienten. «La única explicación que encuentro es que al verme por televisión cuando me detuvieron les suene mi cara». JAMAL ZOUGAM Tánger (Marruecos), 1973. PETICIÓN DE AÑOS DE CÁRCEL Emigró a España en 1985 con su madre y sus tres hermanos. Vivieron primero en el barrio madrileño de Lavapiés y luego en el de Ascao LA PRUEBA Sobre Zougam pesa la acusación de haber entregado a la célula terrorista que perpetró los atentados las tarjetas de teléfono empleadas en las bombas. Cuatro testigos aseguran que los vieron en vagones diferentes, un testimonio que le puede favorecer en el juicio. LA FRASE «Si a esa hora estaba durmiendo, estaba en la cama, ¿cómo iba a ir a ningún sitio?»