| Análisis | A ver quién corre más |
Del Talgo que iba a 200 al AVE de los 360
Desde 1966 los avances en materia de alta velocidad son constantes. El primer paso lo dio la locomotora 2000-T de Talgo; el último, el AVE

El AVE que llega a Andalucía es muy similar al que circulará hasta León
La historia de la alta velocidad en España dio sus primeros pasos en el mes de junio de 1966, cuando la locomotora 2000-T de Talgo alcanzó, durante una serie de ensayos entre Sevilla y Los Rosales, los 200 kilómetros por hora. A pesar de este logro experimental, el avance no se consolidó hasta la década de los noventa, cuando se inauguró el Talgo 200 entre Madrid y Málaga, que era una infraestructura de alta velocidad hasta Córdoba, desde donde se enlazaba, a través de vía convencional, con Málaga; algo muy parecido es lo que va a suceder en León durante varios años. Pocos meses después, España alcanzaba un récord: 356 kilómetros a la hora. Desde este momento los técnicos empiezan a explotar comercialmente los trescientos kilómetros a la hora y consiguen reducir en cuarenta minutos el viaje entre Madrid y Sevilla. Así las cosas, durante diez años, las innovación y la mejora han sido constantes, pero ninguno de los trenes que circulan por el territorio español ha conseguido sobrepasar la velocidad del AVE que sale de Madrid y llega hasta la capital hispalense. No es que se haya producido un parón, sino que el tendido férreo diseñado en la península no admite, por cuestiones de seguridad y de orografía, sobrepasar ese tope. El nuevo tejido que cohesiona España, tampoco permitirá, por el momento, correr mucho más de lo que se hace actualmente. A pesar de ello, el Gobierno no descarta adquirir máquinas europeas que alcanzan los 450 kilómetros por hora. Eso sí, tendrán que circular limitadas por cuestiones obvias.