Segundo arresto y expulsión de un funcionario español del FMI al llegar a EE.UU.
El funcionario español del Fondo Monetario Internacional (FMI) Alex Segura fue detenido el pasado 28 de enero a su llegada al aeropuerto norteamericano de Atlanta y expulsado posteriormente de los Estados Unidos, poco menos de tres años después de haber sufrido un primer arresto. «Puedo confirmar que el señor Segura ha sido detenido en el aeropuerto de Atlanta el mes pasado debido a lo que parece ser claramente un malentendido desafortunado», informó Bill Murray, jefe de las relaciones públicas del Fondo. «Este asunto esté siendo investigado activamente con el Gobierno de Estados Unidos para que no se repita», aseguró el mismo portavoz después de que el español fuera retenido durante siete horas en Atlanta y luego expulsado a Dakar, de dónde provenía y donde trabaja actualmente para el Fondo Monetario Internacional. Segura viajó a Estados Unidos para participar en una reunión en la sede del FMI en Washington. Tenía su pasaporte español en regla, así como su pasaporte diplomático de la ONU y un visado G-4 concedido por Estados Unidos a los empleados de organizaciones internacionales afincadas en su país. Vuelo de París Hace tres años, el mismo funcionario español ya fue detenido en los Estados Unidos, en concreto en el aeropuerto internacional de Washington, en un vuelo procedente de París, tras participar en una misión del Fondo en Senegal. La entonces número dos del FMI, la estadounidense Anne Krueger, calificó de «intolerable» lo ocurrido y anuncií que iba a «tomar medidas al más alto nivel para que no volviera a repetirse». En aquel entonces, la esposa de Alex Segura, que estaba embarazada, estuvo esperando durante más de tres horas a su marido en el aeropuerto, sin que fuera informada en todo ese tiempo de que se encontraba detenido. En una entrevista con motivo de su primera detención, el funcionario del FMI se quejó de que el personal de aduanas no le comunicara los motivos de su arresto. «Al irme sin una explicación, la imagen que me queda es que me lo pueden volver a hacer cuando quieran», concluyó sin saber que formulaba una premonición.