Los leoneses se gastan ocho millones de eurosen antidepresivos, el doble que en el 2000
El estrés intolerable, la ansiedad y la depresión concentran la mayor parte de las consultas en las unidades de salud mental donde se diagnosticaron, el pasado año, cerca de 3.000 nuevos casos graves de trastorno del humor.

Pasillo del hospital psiquiátrico de León, donde se observa continuamente a los pacientes paseando
Los leoneses consumen al año más de 300.000 envases de fármacos antidepresivos. Sólo durante los diez primeros meses del año, los médicos de Sacyl recetaron un total de 273.294 psicofármacos orientados a tratamientos contra la depresión, según los datos facilitados por la Inspección de Farmacia de la Delegación Territorial. Es el doble de las recetas extendidas hace seis años en la provincia, cuando se consumían 138.000 envases que suponían un gasto de 4,5 millones de euros por parte de los pacientes. Actualmente, el gasto en este tipo de tratamientos supera los ocho millones de euros anuales, lo que a su vez supone un 6,79% sobre el importe total de todos los medicamentos. En estas cifras no entra el montante generado por las recetas firmadas en las consultas privadas, lo que da idea de la propagación de los trastornos afectivos en la provincia leonesa, una de las más deprimidas del país. Sólo como referencia, del año 2005 al 2006 -en ambos ejercicios sólo se cuentan los datos referidos a los diez primeros meses del año- se consumieron 16.593 envases más, lo que supuso un incremento de 323.000 euros en el gasto de los pacientes. Éxito relativo Las posibilidades de que un antidepresivo específico tenga éxito en el tratamiento de una persona son del 65%. «Los fármacos son lo más utilizado, aunque no lo resuelven todo. Siempre es importante el apoyo psicoterapéutico», afirma el doctor Jesús Morchón, director médico del Hospital Santa Isabel. Los tópicos que envuelven a este tipo de fármacos se van desvaneciendo poco a poco. «Ya no crean dependencia, los médicos los supervisa rigurosamente y cada vez son más seguros y con menos efectos secundarios», sostiene Morchón. «No obstante -matiza- sólo deben ser manejados por un especialista y siempre con apoyo psicoterapéutico». El especialista sostiene que la psicoterapia usada conjuntamente con los antidepresivos favorece en gran medida los resultados del tratamiento farmacológico. La psicoterapia individual o de grupo puede ayudar a la persona a reasumir de modo gradual antiguas responsabilidades y a adaptarse a las presiones habituales de la vida, mientras que la interpersonal aporta una guía al paciente para adaptarse a los diferentes papeles de la vida. Una depresión sin tratamiento puede durar seis meses o más. Aunque pueden persistir unos leves síntomas en algunas personas, el funcionamiento tiende a volver a la normalidad. No obstante, en general, los depresivos experimentan episodios repetidos de depresión en un promedio de cuatro o cinco veces a lo largo de su vida. De larga duración Del total de personas depresivas que reciben atención médica, alrededor del 30% padece una patología de larga duración. El resto tiene episodios recurrentes. Estas depresiones crónicas y recurrentes se denominan unipolares. Alrededor del 2% de la población tiene una situación conocida como enfermedad maniacodepresiva o trastorno bipolar, en el que se alteran periodos de depresión con otros de manía o euforia. Después de la ansiedad, la depresión es el trastorno psiquiátrico más frecuente. Se estima que un 10% de las personas que consultan a un médico pensando que tiene un problema físico padece en realidad una depresión, sea en el nivel que sea. Comienza habitualmente entre los 20 y los 50 años de edad y ya se ha constatado que los nacidos en las últimas décadas del siglo XX parecen tener una incidencia mayor de depresión que las generaciones anteriores.