El estrés intolerable, la ansiedad y la depresión aglutinan ya la mayor parte de las consultas en las unidades de salud mental
Los psiquiatras diagnostican 3.000 casos graves de trastornos del humor cada año
La luz, los problemas vitales, antecedentes biológicos o el carácter causan crisis emocionales

Los internos de Santa Isabel tienen en los talleres de pintura un apoyo terapéutico
Los equipos de salud mental de León determinaron el año pasado cerca de 3.000 nuevos casos graves de trastornos del humor, calificación que engloba aquellas enfermedades psiquiátricas en las que las alteraciones emocionales provocan periodos prolongados de depresión o de euforia excesivos. «Es el precio que se paga por vivir en una sociedad como ésta, donde todos llevamos un ritmo de vida frenético», apunta Jesús Morchón, jefe en funciones del Servicio de Psiquiatría del Sacyl en León y director médico del Hospital Santa Isabel. Aunque del 25% al 30% de las personas experimentan algún tipo de trastorno excesivo del humor durante su vida, sólo el 10% pide ayuda médica. Pese a la habitual negación de las alteraciones mentales por parte de los afectados y sus familias, las cinco unidades leonesas especializadas en este tipo de desarreglos tratan cada año cientos de nuevos casos, principalmente por estrés grave y problemas de adaptación -son el 20% de las consultas-, por trastornos depresivos (19,4%) y también como consecuencia de estados críticos de ansiedad (18%). Realidad clínica cotidiana El doctor Morchón confirma que el espectro ansioso-depresivo constituye una realidad médica cotidiana. Tanto es así que el estrés intolerable, por su epidemiología y por su clínica, constituye ya un problema que va más allá de los servicios psiquiátricos y que ocupa un amplio espacio de la consulta en medicina general, puesto que el seguimiento ordinario de los casos diagnosticados -no el especializado- se realiza en los centros de salud. Y el tema no es baladí. «Una depresión la califica un especialista; el asunto no debe convertirse en un cajón de sastre», manifiesta Morchón. En el caso de los trastornos depresivos, generalmente el médico no logra un diagnóstico a partir de síntomas o signos. En el mejor de los casos, una historia previa de depresión o un antecedente familiar pueden ayudar a confirmar la enfermedad. Sin embargo, encontrar las causas no es una tarea fácil. Hay cuestionarios estandarizados para ayudar a medir el grado de depresión. Asimismo, en ocasiones se realizan pruebas de laboratorio como análisis de sangre, que son especialmente útiles en el caso de las mujeres puesto que los factores hormonales pueden contribuir a la depresión. En los cuadros más difíciles de determinar, los médicos pueden llegar a realizar un electroencefalograma durante el sueño para medir el tiempo que tarda la persona en llegar a la fase de movimiento rápido de los ojos. Una persona sana tarda unos 90 minutos en alcanzar este punto, mientras que el depresivo lo hace en unos 70 minutos. En los 900 nuevos casos de depresión que se trataron el año pasado en León hay muchas pautas comunes. «Habitualmente no se originan por una sola causa, sino que se suman varios factores: el carácter, los acontecimientos de la vida, a veces antecedentes biológicos que se manifiestan, sobre todo, en los cambios de estación, la luz...». Suicidios y autolesiones En opinión de Jesús Morchón, una de las principales complicaciones que afrontan los psiquiatras y psicólogos que integran las unidades de salud mental son «los intentos de suicidio y los gestos autolíticos». Las estadísticas resultan reveladoras a este respecto. León es la décima provincia de España y la primera de Castilla y León con mayor índice de suicidios. Según el Anuario Estadístico de Castilla y León 2006, en la provincia se consumaron ocho suicidios por cada cien mil habitantes. La tendencia de este fenómeno es claramente regresiva desde el año 2000, cuando se quitaron la vida 51 personas frente a las 33 del último año estadístico. Por su parte, los datos registrados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) desvelan que los padecimientos sicopáticos, principalmente entre varones, son la primera causa conocida de los suicidios en León.