Sólo las mercancías piratas requisadas en mercadillos por la Policía Local superan las 13.000 unidades cada año
El fraude en marcas comerciales llega ya al 20% de las ventas, según la Fele
No es oro todo lo que reluce ni marcas de lujo en la pasarela callejera y común del consumo. La Policía Local de León decomisó el año pasado más de 13.000 mercancías falsificadas o piratas que se estaban comercializando en plena calle, la mayoría de las cuales siguen siendo cedés y deuvedés, de acuerdo con la demanda de una sociedad cada vez más informatizada, pero cada vez proliferan más otros productos: bolsos y marroquinería, colonias de nombres franceses y supercaros, relojes a más de mil euros, bisutería de revistas famosas, gafas de sol, etcétera. Es tal la gama de productos falsificados que la policía ni siquiera presta atención ya a productos clásicos del contrabando clásico, como el tabaco, o, mas recientemente, a los pantalones vaqueros de diseño que hacen furor entre la población juvenil. Según el intendente jefe de la Policía Local de León, Martín Muñoz, resulta difícil cuantificar el valor de las mercancías ilegales que trasiegan los mercadillos callejeros o el rastro dominical, pero se supone millonario en euros. También se acepta que las mercancías piratas decomisadas son una gota en el mar de este submundo de compraventa callejera, así que todo se limita a vigilar lo mas posible la actividad de los potenciales infractores, denunciarlos ante el juzgado por delitos contra la propiedad intelectual (cedés y deuvedés) o industrial (marcas) en largos pleitos que a menudo se resuelven con multas a vendedores insolventes. La moda va a más Hasta hace poco el top manta se limitada al mundo de los disquetes musicales o de video, un mercado que ahora empieza a decaer por las facilidades que da Internet para bajar canciones o películas cómodamente cada uno desde su casa. Aún así, el año pasado se decomisaron un total de 8.187 unidades de los primeros y 4.544 de los segundos. No es fácil pillar a los vendedores, casi todos pobres inmigrantes que apenas sobreviven con el negocio, pero que actúan en grupo y tienen su propio servicio de contravigilancia para avisar en la calle de que llega la policía: «son dos silbidos y en cuestión de segundos desaparecen ellos y la mercancía». Aumenta, en cambio, el mercado ilegal de colonias, bolsos de diseño, relojes, gafas de sol, etcétera, y, en general, de cualquier producto susceptible de venderse por cinco veces más de lo que vale con sólo ponerle una marca famosa encima. Es el caso, por ejemplo, de los sombreros de agua, bolsos de diseño para señoras, colonias gajas de sol o relojes, cuyos tenderetes están entre los más concurridos. La Policía Local actúa siempre que cree estar ante actividades sospechosas, lo cual no es difícil de detectar en calles, ferias festivas y el rastro dominical, las más de las veces por iniciativa propia y pocas por denuncias concretas de comerciantes que se sienten perjudicados por competencias fraudulentas o ilegales. Las patronales del comercio suelen limitarse a pedirla a los alcaldes, en este caso el de León, mayor vigilancia sin más, pero son escasas las denuncias que dan pelos y señales sobre tal o cual marca falsificada en un punto de venta concreto. «Ha habido algunas de la Sociedad de audores, en las que se daban pelos y señales de cómo diferenciar un cedé bueno de otro pirada, algo que resulta básico para ir luego al juzgado, y de alguna marca de ropa que hacía lo mismo para diferenciar, por ejemplo, unos pantalones vaqueros de su firma y caros, de otros que sólo lo aparentaban. Para los cedés hemos dado cursos de formación a nuestros agentes y para lo demás consultamos a expertos»