Alcaldesa de Luyego
«A pesar del campo de tiro no hemos muerto»
La edil reclama puestos de trabajo para las mujeres jóvenes del y en el municipio, como forma de asegurar el futuro de sus pueblos

La caldera es totalmente automatizada y se alimenta con restos de leña
La alcaldesa de Luyego, María Luisa Rodríguez, asegura que la sostenibilidad es mantener la esencia y la tradición en los pueblos aprovechando también el progreso. Exige que, de una vez, la Junta realice unas directrices de ordenación del territorio y tiene puesta la esperanza en mantener en sus pueblos a las mujeres jóvenes para garantizar el futuro. -¿Es más fácil hacer desarrollo sostenible en un municipio con el entorno de Luyego? -Si miramos hacia atrás no sólo este municipio y sus pueblos, sino todos los pueblos de León y Castilla y León han sido históricamente ejemplos de desarrollo sostenible. Se ha dejado de hacer cuando el modelo urbano se ha tratado de implantar en el medio rural. Cuando interesó que la gente se fuera a las grandes ciudades a trabajar. La sostenibilidad es aprovechar el progreso aplicando las leyes cuasi naturales del mundo rural tradicional: aquí podemos obtener biomasa de las podas y restos forestales, pero en zonas cerealistas pueden hacerlo de los cultivos. La cuestión es que se explote a escala local y no por grandes capitales, como los que monopolizan los cultivos. -El pesimismo es la tónica en los pueblos... -Hay un mal reparto de los recursos. La Junta se tiene que poner a hacer de una vez por todas unas directrices de ordenación del territorio para que se realice un reparto en condiciones. El pesimismo viene cuando en un territorio no hay población y sin población tampoco hay sostenibilidad. Es lamentable que teniendo más terrenos agrícolas con planes de regadío que nunca se utilicen para poner pinos, lo que significa que debajo no habrá pastos. Estos planes de café para todos no van hacia la sostenibilidad. -¿Qué haya más mujeres que hombres en Luyego es un dato esperanzador aunque más de la mitad superen los 65 años? -Tenemos mucha población mayor e intentamos que las mujeres jóvenes no se vayan. Para ello necesitamos crear más puestos de trabajo. La ley de la dependencia es un filón para crear puestos de trabajo, sobre todo para mujeres, pero los planes de ayuda a domicilio se diseñan desde un despacho oficial sin consultar a los municipios. Aunque haya un marco legal competencial, los municipios deberíamos poder participar en este proceso porque sabemos quién necesita la ayuda y quién podría trabajar para prestarla. Si mantenemos población se facilitaría la sostenibilidad, pero no nos escuchan. -¿El campo militar obstaculiza la sostenibilidad? ¿De verdad no le ve nada positivo? -Hemos demostrado que somos capaces de salvar ese obstáculo. A pesar todo no nos hemos muerto. El campo de tiro, no cabe duda, es un obstáculo para la sostenibilidad desde el punto de vista del medio ambiente y también del patrimonio histórico (las minas romanas de oro) para el aprovechamiento del filón del turismo, que es un sector que genera mucha riqueza y del que se benefician muchas actividades (embutidos, cultivos alternativos, transformación). Está también el aprovechamiento de la caza. ¿Beneficio del campo de tiro? No le veo ninguno. Antes los ganaderos no quemaban el bosque; en esa zona pastaban los rebaños de Priaranza, Quintanilla y Luyego; era un vergel. -¿En qué ha mejorado la calidad de vida en sus pueblos? -Muchas inversiones son de las juntas vecinales, como la residencia de Tabuyo; en Villar de Golfer y Quintanilla se arreglaron las calles; cuando llegamos en 1999 no había ninguna asfaltada. Para facilitar la calidad de vida, destacaría cosas tan sencillas como la compra de un aparato de sintron (800 euros) para que se haga la prueba en los consultorios locales, en vez de ir a Astorga. Tampoco tienen que ir a sacarse sangre. Cuando llegó el transporte a la demanda, ya había dado yo vueltas en Valladolid para comunicar a Tabuyo, Villar y Priaranza con Astorga. Antes tenían que esperar en Destriana una hora.