De puertas para afuera
Casi todo el mundo sabe que, más que dentro, es fuera de Fuensaldaña donde se habla de los temas que interesan. Quizá por ello, los alrededores del castillo tienen cada día más ambiente
Para ser el último pleno parlamentario de la legislatura, podría decirse que la sesión de ayer estuvo más animada a las puertas del castillo de Fuensaldaña que en su interior. No en vano allí se dieron cita hasta tres manifestaciones diferentes: los colectivos que integran la plataforma «Salvemos a Ponferrada», que intentan paralizar el nuevo PGOU de la ciudad; los trabajadores de la empresa vallisoletana Microser, que está a punto de cerrar sus puertas, y representantes de los agentes forestales de Castilla y León, que protestan por sus pésimas condiciones laborales. Total, que al final se mezclaron las voces, las pancartas, los petardos y hasta las reivindicaciones, pero lo que de dice mogollón, había más mogollón fuera que dentro. De puertas para adentro, la primera sesión de este último pleno de legislatura y también de la propia historia del castillo de Fuensaldaña (que por fin va a despedirse como sede provisional de las Cortes), estuvo protagonizada por las dos preguntas que los portavoces de la oposición formularon al presidente de la Junta. En la primera de ellas, el líder del PSOE, Ángel Villalba, aprovechó el reciente aniversario de Cien años de soledad para comparar la imaginaria región de Macondo con Castilla y León, lo que le valió una severa reprimenda de Herrera, quien le espetó: «Usted ha hecho oposiciones para continuar en su papel (jefe de la oposición) durante los próximos cuatro años». En cuanto a la segunda pregunta, lo único que ganó Otero por retar al presidente de la Junta a convocar un referéndum en relación a la reforma estatutaria, es que Herrera le acabara llamando «frívolo», democráticamente hablando, eso sí.