Diario de León

El segundo coche que usaron los terroristas fue localizado a los tres meses de los atentados

La custodia de la mochila de Vallecas siempre estuvo bajo control policial

En la casa de un primo de El Chino había droga valorada en más de 1.350.000 euros El TS respalda e

Javier Gómez Bermúdez se dirige a uno de los testigos  ayer

Javier Gómez Bermúdez se dirige a uno de los testigos ayer

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J. Á. Fariñas - madrid
León

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La famosa mochila de Vallecas, la piedra angular de toda la investigación de los atentados del 11-M, fue otra vez la protagonista en la decimoséptima sesión del juicio de la Casa de Campo. El testimonio de media docena de agentes policiales sirvió para disipar todo tipo de dudas sobre la autenticidad de esa prueba clave, ya que dejaron claro que la cadena de custodia de la misma no se rompió en ningún momento, a pesar del rocambolesco recorrido que hizo junto a miles de objetos y pertenencias de las víctimas desde la estación de El Pozo hasta la comisaría del Puente de Vallecas, tras un breve paso por el pabellón número seis de Ifema y un intento fallido de dejarlas en otra comisaría de Vallecas Villa. La sesión de ayer se abrió con la declaración de una agente de la policía nacional de la escala básica que entonces llevaba dos días prestando servicios en la oficina de denuncias de la comisaría del Puente de Vallecas y que actualmente está destinada en Castellón. Ese día, nada más incorporarse a su trabajo en el turno de las diez de la noche, su jefe le encargó a ella y a otros tres agentes más que inventariasen el contenido de 17 bolsas grandes de basura que contenían los objetos recogidos en la estación de El Pozo. Después del café de media noche -cuando llevaban unas dos horas reseñando objetos, apareció la famosa mochila. «La abrí, saqué un móvil que tenía en la parte superior, vi que estaba unido por unos cables al resto de la bolsa y lo solté de inmediato porque evidentemente se trataba de una bomba», relató la joven agente. A partir de ahí vino del desalojo de la comisaría y la entrada en acción de los Tédax para desactivar la bomba, como relató el día anterior el protagonista de la historia. El único dato novedoso que aportó el siguiente testigo, compañero de la anterior, fue que la bolsa estaba marcada con el número cinco. Historia de un periplo Los otros cuatro testigos relataron el viaje de las bolsas desde el Pozo a la comisaría, de allí a Ifema y su retorno a la comisaría. Siempre bajo control. La sesión de ayer se completó con los testimonios de los agentes que registraron el Skoda Fabia, el segundo vehículo utilizado por los terroristas, que apareció tres meses después de los atentados cerca de la estación de Alcalá de Henares y desde allí fue trasladado al párking de una empresa de alquiler de coches, de donde había sido robado. En su maletero aparecieron una sobaquera de arma de fuego, un pañuelo palestino, restos de explosivos en la tapicería del maletero y huellas genéticas de Allekema Lamari -uno de los suicidas y de Mohamed Afalah huido y muerto en Irak. La jornada de ayer concluyó con el breve testimonio de los agentes que participaron en el registro de la vivienda de un primero de Jamal Admidam, El Chino , donde apareció droga -hachís y pastillas- por valor superior a 1.350.00 euros y de los que registraron la casa de Morata de Tajuña, lugar de encuentro de los terroristas para organizar el atentado.

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