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León necesitaría una superficie verde sieteveces mayor para mitigar lo que contamina

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Los dos millones de toneladas de CO 2 que son capaces de absorber todos los árboles de León no sirven para mitigar el efecto de los 17,4 millones de toneladas de gases contaminantes que son emitidos anualmente por las industrias leonesas a las que se ha asignado una cuota de emisión, a tenor de los acuerdos de Kyoto. Es decir, haría falta que León tuviese una masa forestal siete veces mayor para mitigar la polución que producen estas 16 actividades en sólo un año. A pesar de que la industria no tiene una notable presencia en la provincia, las eléctricas y las cementeras disparan las emisiones de gases efecto invernadero, entre los que se incluyen, además del dióxido de carbono (CO 2 ) -es el responsable del 70% del efecto invernadero-, el metano, el óxido nitroso y clorofluores liberados en aerosoles o refrigeradores. No obstante, el sector industrial sólo es responsable del 45% de la contaminación ambiental. La distancia hacia lo idóneo se acorta, pero los esfuerzos resultan insuficientes. Hace cinco años haría falta multiplicar por diez la capacidad de absorción de las áreas forestales para mitigar las emanaciones de la industria, según se desprende del cruce de datos del Ministerio de Medio Ambiente y el Consejo Económico y Social de Castilla y León. 50 millones verdes Sin embargo, el potencial de secuestro de CO 2 a través del medio millón de hectáreas de bosques tiene un enorme potencial económico en el mercado que estimulará el cambio climático, según los datos facilitados por el secretario de la Asociación Forestal de León, Ángel Atienza. Los dos millones de toneladas de CO 2 absorbidos por los árboles de León a un precio por tonelada que se ha estabilizado en 20 euros podría suponer unos ingresos de 50 millones de euros para los titulares de los bosques, que en un amplio porcentaje son privados. Labor de masas forestales Los beneficios ambientales de estas áreas son aún mayores, por lo que Asfole, junto a otras dos entidades, trabaja en estos momentos en la valoración de la labor de las masas forestales en relación al cambio climático. No se trata sólo del CO 2 , sino también de la biodiversidad, el paisaje, la función protectora de los pantanos, etcétera. Ya hay métodos para cuantificarlo. En esencia, la labor del árbol se mide por la cantidad de madera que es capaz de producir transformando el CO2. Mediante la fotosíntesis, transforman el dióxido de carbono en nutrientes y elementos como la celulosa. De esa manera la madera se convierte en almacén.

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