Diario de León

Veinticinco años de historial delictivo

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G. Bareño / E. Clemente - redacción | madrid
León

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El portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, lleva más de 25 años viviendo en el filo de la navaja en su relación con la Justicia. De momento, acaba de eludir el ingreso en prisión gracias a la fiscalía, pero en otras ocasiones no ha sido así. El hombre que pone voz y cara al brazo político de ETA arrastra, ya desde su adolescencia, un largo historial de delitos y condenas, incluida una por secuestro, por el que ha dado varias veces con sus huesos en la cárcel. Nacido en 1958 en Elgoibar (Guipúzcoa), Otegi pasó a la clandestinidad a los 19 años tras la desarticulación de un comando de ETA en su pueblo. Entró a formar parte de la banda y, tras la disolución de ETA político militar, en 1981 ingresó en ETA militar. Ya integrado en la banda, fue acusado de participar en 1979 en el secuestro del diputado de UCD Javier Rupérez. El hoy embajador no pudo reconocerle en el juicio por lo que quedó absuelto. Se le acusó también de participar en el intento de secuestro y atentado contra Gabriel Cisneros, entonces diputado de UCD, pero fue también absuelto. En 1987 no pudo librarse, sin embargo, de la condena por el secuestro del empresario Luis Abaitua. La Audiencia Nacional, y luego el Supremo en 1991, consideraron probado que Otegi era uno de los tres etarras que secuestraron y mantuvieron 10 días en un zulo al industrial. Le impusieron una pena de seis años de la que sólo cumplió tres. Amigo de Txomin En su exilio francés trabó amistad con el dirigente etarra Domingo Iturbe Abasolo Txomin, lo que le permitió luego llegar a ser diputado y portavoz de Batasuna, puesto en el que se ganaría sus siguientes problemas judiciales. En abril del 2004 fue condenado a 15 meses de cárcel, tal y como pedía la fiscalía, por enaltecimiento del terrorismo durante el entierro de la etarra Olaia Castresana. El Supremo anuló ese juicio y ordenó repetirlo. Ese proceso es el que se acaba de repetir y en el que, al contrario que entonces, la fiscalía no ha apreciado delito y ha retirado la acusación, por lo que Otegi ha quedado libre. En junio del 2005, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska le procesó por integración en ETA en el marco del sumario por la financiación de la banda a través de las herriko tabernas. Otegi ingresó entonces en prisión preventiva de la que salió tras abonar una fianza de 400.000 euros. El 31 de octubre del 2005, el Supremo le condenó a un año de prisión por injurias al Rey. Otegi aseguró literalmente que el Rey «es el responsable de los torturadores, ampara la tortura e impone su régimen monárquico a nuestro pueblo mediante la tortura y la violencia». En mayo del 2006, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco suspendió durante tres años la ejecución de esa pena condicionando su decisión a que «el reo no delinca en el plazo fijado». En marzo del 2006, Marlaska pidió de nuevo su ingreso en prisión por inducción a la violencia durante una huelga ilegal en el País Vasco. La fiscalía pidió la prisión incondicional pero luego cambió de criterio y propuso prisión con fianza. Otegi pagó 250.000 euros y salió de prisión. En abril del 2006 fue condenado a 15 meses de cárcel y siete años de inhabilitación por enaltecimiento del terrorismo en el homenaje al etarra José Miguel Beñarán, Argala. Otegi recurrió la sentencia al Tribunal Supremo, que todavía no ha decidido. Tiene otras causas pendientes por enaltecimiento del terrorismo.

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