Los mandos que llevaron la investigación se desmarcan del ex director general de la Policía
Acebes sabía desde la tarde del 11-M que ETA no era la autora del atentado

El ex comisario general de Información, Jesús de la Morena, responde a las preguntas del fiscal
Jesús de la Morena, Comisario General de Información, y Pedro Díaz Pintado, subdirector general operativo de policía cuando ocurrieron los atentados del 11 de marzo, se desmarcaron ayer de las tesis sostenidas por Agustín Díaz de Mera -su jefe inmediato en aquellos momentos-, que sigue empeñado en relacionar a la organización terrorista ETA con el mayor atentado terrorista de la historia de este país. Ambos mandos policiales, que estuvieron ocho años en sus respectivos cargos y los dejaron por voluntad propia antes del cambio de gobierno, declararon ayer como testigos en el juicio del 11-M y coincidieron en señalar que la hipótesis inicial de la posible relación de la organización terrorista ETA con la masacre tomó cuerpo en un primer momento por un error. La primera reunión En una primera reunión, convocada a media mañana del mismo día 11 de marzo por el secretario del Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, cuando les preguntaron por el tipo de explosivo utilizado en los trenes, el subdirector general operativo llamó al comisario general de Seguridad Ciudadana y éste, tras dejar constancia de su malestar por las prisas de sus superiores, le respondió que era Titadine con cordón detonante. «¿Seguro?», le preguntó Díaz Pintado. «Seguro», dijo que le respondió su interlocutor. Así se lo hizo saber al secretario de Estado y éste al ministro. Este dato, unido a lo que este alto mando policial calificó de «fijación» de ETA con los trenes, fue lo que les llevó a dar credibilidad a la hipótesis de la autoría etarra. Jesús de la Morena precisó que en dicha reunión él apuntó que para que los atentados casaran con ETA tenía que concurrir alguna circunstancia extraordinaria nueva, que llegó a calificar de «degeneración operativa» de una banda terrorista que tenía por norma avisar cuando colocaba una bomba y que en esos momentos, según todos los indicios disponibles, carecía de capacidad para movilizar el número de activistas necesarios para un atentado de esta envergadura. Todo cambió cuando en una reunión celebrada esa misma tarde la misma fuente aclaró a Díaz Pintado que no se podía hablar de Titadine, sino de dinamita a secas. De todo ello fue puntualmente informado el ministro del Interior, Ángel Acebes, quien no pareció darse por enterado y siguió insistiendo en la pista etarra como prioritaria de los atentados de Atocha en los que murieron 192 personas.