EN LA CAPITAL
«Nos arreglamos mi nieto y yo, estoy muy bien en esta casa» «El asistente personal es lo más útil para la discapacidad física»
Amparo Gutiérrez, de 82 años, pudo vivir en su domicilio hasta sus últimos días gracias al apoyo de un nieto, Alberto Javier Ampudia, a quien ella y su marido cuidaron de niño Francisco Sardón, presidente de Aspaym, subraya que «Le

Francisco Sardón es presidente de Aspaym en Castilla y León
Hay personas mayores como Amparo Gutiérrez que prefieren pasar los últimos años en su casa de toda la vida, aunque las escaleras de aquellos pisos que estrenaron de recién casadas ya sean más que una dificultad y la casa, vacía ya marido e hija, se haya hecho más grande. Pero Amparo tuvo la suerte de que su nieto Alberto Javier, a quien ella y su marido cuidaron de pequeño, se trasladara a vivir a León. «Vine desde Asturias porque me quedé sin trabajo, pero ya cuando estaba allí sabía lo que me iba a caer; muchos días estaba preocupado por ella», explica. Nadie le pidió que se hiciera cargo de la abuela, fue algo que llegó y que él mismo se «autoimpuso»: «No hay nadie en su familia que la conozca mejor que yo y mi madre está trabajando», apostilla. Alberto Javier Ampudia es una de las personas que ha participado en los cursos organizados por el Ayuntamiento de León para cuidadores de personas dependientes. «Te dan consejos sobre las posturas que hay que adoptar para no hacerte daño, sobre la alimentación, cómo cuidarte para poder atender mejor a la persona que tienes a tu cargo, fue muy interesante, pero quizá un poco corto», explica. Nunca pidieron ayuda a los servicios sociales, en parte porque la abuela perdió la autonomía muy poco a poco y en parte porque ella «tampoco quiere que nadie entre en casa», añade el nieto. Al principio le costaba permitir que fuera él quien se ocupara de las comidas, pero poco a poco fue aceptando. «Nos arreglamos mi nieto y yo, estoy muy bien en mi casa», subraya Amparo, que esta mañana oye mal a causa del catarro: «Se me ha metido en los oídos y no oigo nada», dice preocupada, aunque sonríe todo el tiempo. Alberto Javier es una de las diecisiete personas que participaron en los primeros días de marzo en el curso organizado por la Concejalía de Bienestar Social para formar a cuidadores familiares. Muestra el diploma y se pregunta si le servirá para algo, aparte de para tomar conciencia de que cuidar a una persona que ya no se vale por sí misma «es acabar muchos días sin fuerzas, pero es así». Desde que cambió la cocina, sustituyendo el gas por la electricidad, las cosas han mejorado porque en tres ocasiones estuvo a punto de sufrir un accidente. Controlar las comidas y los medicamentos es fundamental cuando las personas mayores o con alguna discapacidad mental carecen de autonomía para responsabilizarse de sí mismas. Lamentablemente, Amparo no superó este último achaque de su vida. Amparo falleció a los pocos días de recibir en su casa a unos periodistas. «Quiero que salga, a ella le hacía ilusión», insistió el nieto. La figura del asistente personal es una de las tres prestaciones económicas que prevé la ley de la dependencia. Las otras dos son la ayuda al cuidador familiar y la subvención al pago de servicios privados cuando el dependiente no tenga acceso a la red pública o concertada. «El asistente personal va a ser la figura más demandada y la más útil para la discapacidad física, siempre que la situación sociofamiliar de las personas sea valorada como óptima para vivir en su casa», explica Francisco Sardón, presidente de Aspaym en Castilla y León. Esta organización, con más de ochocientos asociados, subraya que «León es una de las provincias que más necesita servicios para la discapacidad debido a la dispersión geográfica y al gran número de discapacitados que viven en áreas rurales». Se estima que unas 300 personas con discapacidad física grave pueden ser candidatas en la provincia a solicitar esta ayuda del asistente personal, sobre un total de 1.500 en la comunidad. No obstante, la asociación se mostró expectante por la aplicación efectiva de la nueva ley en la que lograron incorporar una cláusula para que el familiar que tradicionalmente se ha ocupado de ayudar a las personas discapacitadas pueda ser dado de alta en la Seguridad Social como asistente personal. «Estamos expectantes porque la buena puesta en marcha de esta ley puede dar un salto muy grande para que las personas con discapacidad se puedan incorporar a la vida social, cultural y laboral», matizó Sardón. No obstante, el responsable de Aspaym subrayó que «la discapacidad física no ha salido muy bien parada en la ley porque no todos los lesionados medulares van a ser considerados grandes dependientes». Los tetrapléjicos serán grandes dependientes, pero no todos los parapléjicos. Parecidos problemas pueden tener las personas con esclerosis múltiple, que sufren muchas limitaciones durante los brotes y pueden realizar una vida más o menos normalizada cuando los superan, aunque el grado de deterioro de las funciones corporales puede variar mucho de unas personas a otras. En cuanto a la discapacidad mental e intelectual, se tendrá en cuenta el grado de autonomía y de capacidad de las personas para ser tomar decisiones.