Diario de León

Londres culpa a Garzón de tener que dejar en libertad a un terrorista del 11-S

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Íñigo Gurruchaga - parís
León

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Un marroquí que lleva detenido tres años en una cárcel británica de máxima seguridad bajo la acusación por Baltasar Garzón de formar parte de la trama de los atentados del 11-S en Estados Unidos podría quedar en libertad, si los Lores Jueces rechazan el permiso para recurrir una sentencia dictada este miércoles. La sentencia del Tribunal Superior inglés declara la detención de Farid Hilali ilegal a la espera de que los Lores decidan si quieren revisar el caso y crea un precedente inédito en la jurisprudencia sobre la Euroorden, el procedimiento rápido de extradición entre países de la Unión Europea que se introdujo en el 2003, Hilali, de 39 años, nacido en Meknes, fue detenido en Londres por una Euroorden dictada por Garzón, como parte de un sumario en el que se le presentaba como integrante de una trama de la red de Al Qaida, en cuyo centro habría estado Eddin Barkat Yarkas, o Abu Dahdah, residente en Madrid. Mientras los recursos contra la extradición de Hilali prolongaban el caso en Londres, un tribunal de la Audiencia Nacional presidido por Javier Gómez Bermúdez condenó a Yarkas y al resto de acusados detenidos en España por la conspiración del 11-S y por pertenencia a grupo terrorista. Versión de Rubira Todas las instancias judiciales inglesas estaban fallando también en favor de la extradición de Hilali. Pero, en junio del 2006, la Sala de lo Penal del Supremo español consideró nula la sentencia de la Audiencia Nacional sobre la conspiración del 11-S, porque las pruebas eran débiles u obtenidas ilegalmente. Garzón se había marchado a EE.UU. Su sustituto, Grande Marlaska, no tomó ninguna iniciativa. Y fue un fiscal, Pedro Rubira, quien escribió a Londres insistiendo en la extradición, porque tenía otras pruebas, incluso sobre la conexión de Hilali con la célula de Hamburgo del 11-S. Rubira ha sido acusado de mentir a los tribunales ingleses, pero a los jueces les basta la Euroorden de Garzón. Dicen que el juez tiene que definir la conducta de la que se acusa a Hilali. Pero Garzón, no describe conducta sino que ofrece «un recital de pruebas, largo, extraño y que se presta a la confusión».

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