El PNV defiende la presencia de Batasuna el 27-M
El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, defendió la presencia de la izquierda aberzale en las elecciones de mayo aunque instó a la formación radical a abandonar su victimismo y a que renuncie a imponer su «proyecto totalitario» con la «amenaza» de la violencia. En declaraciones a RNE, Imaz reconoció que a pesar de que se han dado «avances fundamentales» en el camino hacia la paz «en los últimos años no hemos conseguido el objetivo». En respuesta al líder de la formación ilegalizada, Arnaldo Otegi, quien responsabilizó al PNV y al gobierno de una posible vuelta de ETA a las armas, Imaz tildó de «absurdo» que «los que no alzan su voz» ante la extorsión a empresarios, «acusen a los demás de fomentar la vuelta a la violencia». En este sentido insistió en que sólo habrá paz desde la «concepción básica» de la «renuncia definitiva al uso de la violencia». Sólo desde esta premisa, dijo, se podrá «defender y debatir» sobre proyectos políticos y democráticos y «alcanzar un acuerdo político integrador entre las diferentes sensibilidades de este país> que sería refrendada y ratificada por la sociedad vasca. Hay que derrotarles Aunque reiteró su rechazo a la ley de partidos, el líder del PNV apostó porque «todo ese mundo» de Batasuna esté en las elecciones «para derrotarles en las urnas». «La sociedad vasca tiene que castigar en las urnas la incapacidad política que han tenido para alzar su voto cuando ETA ha vuelto a poner bombas y a asesinar» dijo Imaz. Por su parte, el consejero de Justicia, Trabajo y Seguridad Social del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, reiteró su oposición a la ley de partidos porque fue «aprobada ad hoc» con el fin de «impedir» la presencia electoral de la izquierda aberzale. En su opinión, y desde «el punto de vista democrático», es «malo» y «negativo» y una «sinrazón dejar en manos de dos o tres jueces el criterio sobre si hay listas contaminadas, sucias o limpias». Tras «apostar» por la presencia «de todos» en las elecciones, subrayó que si se llevara hasta sus «últimas consecuencias» la «sinrazón» de la ley de partidos «cabría pensar cuántas listas socialistas no estarían contaminadas por contar con personas que han militado en ETA Politico-Militar».