El delegado de la Generalitat en Madrid calificó de «un poco enfermo» al ex presidente catalán

Montilla fuerza el cese de Martínez Fraile y marca distancias con Maragall

CiU afirma que la heridad provocada por el relevo del ex presidente «sigue sangrando» Expediente

Raimon Martínez Fraile, a la derecha, en su etapa de director general de Turismo

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efe | barcelona

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El presidente catalán, José Montilla, ha forzado la destitución del delegado de la Generalitat en Madrid, Raimon Martínez Fraile, (natural de la localidad leonesa San Cristobal de la Polantera) tras sus críticas a Pasqual Maragall, y marca distancias con su predecesor y Artur Mas (CiU) al rechazar una Cataluña condicionada «por frustraciones personales y políticas». Martínez Fraile ha dimitido a petición de Montilla, que se lo reclamó el lunes y que ve un «hecho muy grave», según fuentes de Presidencia, que su hombre de confianza en Madrid haya tildado de «un poco enfermo» tanto física como psicológicamente a Maragall. Con este gesto, Montilla ha querido dar un ejemplo de firmeza y autoridad en el seno del gobierno de Entesa, en donde se había hecho un pacto de silencio sobre las declaraciones de Maragall en las que éste consideraba que «no valió la pena» la reforma estatutaria y que fue un «error» acometerla antes que hacerlo con la Constitución, al tiempo que aseguraba que José Luis Rodríguez Zapatero prefirió a Montilla como cartel electoral del PSC. Desde el entorno del actual presidente catalán se subraya la importancia de la decisión y el ejemplo que ha querido dar con ella al tratarse de una persona muy próxima a Montilla, y que ocupaba hasta ahora un puesto estratégico en las relaciones con el Gobierno central, que por ahora queda vacante y sobre el que ya empiezan a sonar aspirantes entre los diputados del Partido Socialista Catalán en Madrid. En este sentido, el conseller de Agricultura y portavoz ocasional del ejecutivo autonómico, Joaquim Llena, ha afirmado que la destitución de Martínez Fraile ha sido una decisión «no agradable y dolorosa», una persona que el gobierno catalán sigue pensando que es «querida y válida», pese a sus «desafortunadas declaraciones» sobre Maragall. Heridas Convergencia i Unió y Partido Popular Catalán han visto lógico que cesara en su cargo, pero han alertado de la inestabilidad en el gobierno tripartito y de la «herida» abierta en el PSC por el relevo de Maragall, que ya anunció su intención de dejar la presidencia del partido tras las municipales. El portavoz parlamentario de CiU, Felip Puig, ha alertado de que la «herida» provocada por el relevo de Maragall como candidato del PSC a la presidencia catalana, que «no se hizo bien», sigue «sangrando» en el partido y ha derivado ya en una «grave crisis de gobierno» catalán que «afecta a la imagen de Cataluña».

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