Las lágrimas de un chiíta libanés
Ayer, tal y como estaba previsto, empezó una nueva fase del juicio del 11-M: La pericial. Esto provocó un cierto desasosiego en la pecera que acoge a los acusados presos. El libanés Mahmoud Sleiman Aoun, Gaby, el mismo que meses atrás proclamó su inocencia entre sollozos alegando que él era chiita, estaba especialmente nervioso y había bastantes indicios que apuntaban que en cualquier momento podría agredir a su compañero Basel Gayohun. Gabi estaba oyendo como los peritos mencionaban su nombre entre los interlocutores telefónicos de El Chino en su viaje a Asturias para recoger los explosivos. Todo apunta a que su cabreo podría venir de que el usuario del teléfono no sería él titular sino Basel Gahyoun. Gómez Bermúdez, atento a la jugada, ordenó que se esposase a Gabi. El siguiente paso fue sacarle de la pecera y en el descanso pidió que lo acercaran para hablar con él. Entre lágrimas Gabi explicó que «no lo soporto». El presidente le ofreció un tranquilizante que el libanés aceptó de buen grado.