Diario de León

Tribuna política | Desde el Rubicón

Mariano no come

Finalmente, la visita no se suspendió, pero sí se acortó. Y es que, en lo sucesivo, ya lo saben: Génova no quiere reuniones con empresarios, salvo las estrictamente necesarias

Publicado por
F. RAMOS
León

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Llegó Mariano Rajoy a León y se fue tan rápido, tan rápido que casi no le dio tiempo ni a sentarse en el Hostal de San Marcos. Dos improvisados micrófonos en la plaza de Botines le sirvieron para los veinte minutos de discurso que ofreció a un público que casi no le veía. Y es que parece que la visita de Mariano Rajoy la hubiera organizado el de los números primos del PSOE o eso o la visita del presidente de los populares a León en el que vivió durante sus años mozos contó con otros avatares que no se han contado, pero que existieron y que estuvieron a punto de frustrar el viaje de Rajoy a León. Frustrar no lo frustraron, pero sí lo acortaron. Esos avatares de la visita de Mariano Rajoy a la capital leonesa no empezaron ni acabaron en el día de ayer. Todo empezó cuando desde Génova comprobaron que aquí en León habían concretado una comida de Rajoy con empresarios leoneses. ¿Pero, cómo es posible? Se preguntaban los mandamases del centro de decisiones populares de Madrid. Mariano Rajoy no come. Mientras tanto, la dirección provincial de los populares leoneses, o lo que es lo mismo Carrasco y sus chicos, se quitaron de enmedio y dijeron a Génova que hablaran con el candidato a alcalde, vamos con Mario Amilivia, que era el que había realizado esa programación. ¿Pero cuál es el problema? ¿Por qué no quería comer Rajoy? ¿Acaso está a régimen? Nada, de nada. Lo que sucede es que los que idean las campañas populares y los asesores de imagen de Rajoy no quieren ni oír hablar de comidas con empresarios, bueno más bien no quieren que siempre se le esté relacionando al PP con el mundo empresarial. «Ya está bien de esa campaña trasnochada, pero ¿a quién se le ocurre?». Bueno, hombre, tampoco hay para ponerse así, todo se había hecho con la mejor de las intenciones posibles. Pero, fuera como fuere, al final Génova se enfadó y Rajoy llegó, casi ni vio y se marchó... para Oviedo.

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