Cinco estiman que fue dinamita tipo Goma 2 y tres que se asemeja a la utilizada por ETA
El debate sobre los explosivos del 11-M cierra la fase pericial del juicio
El juicio entra en su recta final con la declaración, a partir del lunes, de los ocho especialistas

Ángela Murillo, ponente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez y Ricardo Rodríguez
¿Goma 2 Eco o Titadyne? Este es el dilema que los ocho peritos que a partir de mañana se van a convertir en los protagonistas del juicio del 11-M no fueron capaces de resolver en casi medio año de trabajo. La mayoría de los firmantes se inclinan por la teoría de que fue una dinamita tipo Goma 2, lo que concuerda con la versión oficial que habla de Goma 2 Eco. Esta prueba pericial, que fue solicitada por la defensa de los acusados Jamal Zougam y Basel Ghalyoun, fue aceptada por el tribunal semanas antes del comienzo del juicio y encomendada a ocho peritos: dos de la policía, dos de la Guardia Civil, dos propuestos por las defensas y dos por las acusaciones. A medida que fue avanzado la vista oral se fue convirtiendo en el último cartucho que les queda por quemar a los defensores de la teoría de la conspiración. Por eso, el interrogatorio al que van a ser sometidos esta semana los autores del mismo será lo más sustancioso de la prueba pericial practicada a lo largo de todo este mes y que está a punto de concluir. Los informes individuales de cada perito coinciden en que ninguno concreta con total seguridad qué explosivo estalló en los trenes, y la mayoría de ellos apunta a que las muestras de «explosivo intacto» analizadas-las halladas en la furgoneta Renault Kangoo, en los escombros del piso de Leganés y en la vía del AVE de Mocejón (Toledo)-, son compatibles con dinamita tipo Goma 2 Eco. Cinco de los ocho expertos consideran que la presencia en las muestras analizadas de sustancias como el dinitrotolueno (DNT) o la nitroglicerina (NG) -ambos componentes del titadyne, habitualmente utilizado por la banda terrorista ETA-, puede deberse al proceso contaminante al que se han visto expuestas, en el que puede haber influido el tiempo transcurrido hasta su análisis, los envases en los que se han guardado o el lugar en el que han estado almacenados. Sin embargo, a otros tres peritos de parte la presencia del DNT les lleva a inclinarse por la posibilidad de que el explosivo que estalló en los trenes no fuera Goma 2 Eco -dinamita que según la tesis del juez instructo del sumario, del fiscal y de la mayoría de las acusaciones particulares, estalló en los vagones y que supuestamente sustrajo la trama asturiana de Mina Conchita- sino que se asemeja más al Titadyne. En concreto, uno de estos peritos afirma que «la presencia conjunta de DNT, EGDN y NG, componentes de Titadyne, indica que es altamente probable que este explosivo haya estallado en uno de los focos de El Pozo» y descarta la utilización de Goma 2. En la introducción de sus conclusiones los peritos discrepantes, refiriéndose a las muestras recogidas en los focos de las explosiones, apuntan que la cantidad y la calidad de las mismas es deficiente, aunque suficiente para llegar a los resultados que plasman en el informe. Otras pruebas Las conclusiones de la Guardia Civil precisan que «la composición mayoritaria de todos los explosivos intactos analizados es compatible con la de una dinamita Goma 2 Eco u otras dinamitas goma de base nitrato amónico y nitroglicol» y añaden que «en las muestras mejor conservadas los componentes son los mismos y sustancialmente en los mismos porcentajes, que los de una dinamita Goma 2 Eco». Las defensas y las acusaciones que coinciden en cuestionar la versión oficial de los atentados pretenden convertir ésta en la prueba reina de todo el proceso, mientras que la tesis del fiscal y del resto de las acusaciones se centra en que se trata de una prueba más. Tal y como a quedado claro de forma palmaria en las últimas sesiones existen otras pruebas no menos científicas, como son los restos de ADN y otras huellas de la mayoría de los acusados en los principales escenarios de los atentados, el tráfico de llamadas telefónicas, reconocimientos fotográficos y, lo que es más importante: una sentencia firme -la de El Gitanillo- que da como hechos probados que la dinamita, con o sin contaminación, se robó en la mina Conchita- y fue trasladada a Madrid donde se la entregaron a El Chino. El terreno está abonado para el último gran enfrentamiento entre los partidarios de la teoría de la conspiración -según la cual la banda terrorista ETA habría intervenido en el 11-M, pero un complot lo oculta- y los defensores de la versión judicial, que atribuye la masacre a una célula yihadista compuesta por los procesados y los siete terroristas que se suicidaron en Leganés. La organización de las próximas sesiones ha traído de cabeza al presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez. El magistrado ha decidido que los ocho peritos que han realizado el análisis final estén presentes durante la comparecencia de los expertos que realizaron los informes parciales previos. Tiene que determinar, así, la manera de organizar los turnos de palabra para que las últimas periciales no se conviertan en un caos. La actuación de los técnicos en explosivos del Tedax, la Policía Científica y la Guardia Civil durante la fase de instrucción ha sido muy cuestionada por los defensores de la conspiración.