Dos Españas casi a piñón fijo y algún cambio
Los resultados de las elecciones de ayer consagran la idea de dos Españas, dos caladeros de voto bien distintos, a piñón fijo, pero con alguna excepción importante: Navarra y Canarias. Del cambio de presidente en esas comunidades darán noticia en los próximos días los difíciles pactos, especialmente en los archipiélagos, pero probablemente Miguel Sanz de UPN (PP) no gobernará Navarra. En Canarias el ex ministro López Aguilar ha levantado el PSOE hasta la primera posición pero costará que Coalición Canaria, encabezada por Paulino Rivero, se resigne a la vicepresidencia, o a la oposición. Antes pactará con el PP, que pierde poder en Gran Canaria: especialmente la alcaldía de Las Palmas que ganaría el socialista Jerónimo Saavedra. Pero el primer análisis del voto es significativo: allí donde ganaban los populares han ganado más cómodamente, léase Murcia, Valencia y sobre todo Madrid. Allí donde ganaban los socialistas han ganado por menos, como por ejemplo en Castilla-La Mancha. Como toda tendencia tiene su excepción, en Aragón, Marcelino Iglesias es más fuerte que antes y se diría que al socialismo extremeño hasta le ha sentado bien el relevo de Rodríguez Ibarra por el católico Guillermo Fernández Vara. Mérida, la capital, pasa del PP al PSOE , que sube también en Badajoz y Cáceres. Necesidad de pactos La segunda consideración en esos cálculos globales es que el PSOE pierde Cuenca y Guadalajara pero recupera ciudades como Tarragona y, gracias a pactos, podrá gobernar, León, Jaén, Teruel, Palma de Mallorca, Soria y Vitoria, además de Las Palmas. Marbella queda en manos populares. La lectura así, independientemente de quien ha obtenido más votos, más concejales o más alcaldes en los más de cinco mil municipios españoles, es que los socialistas han progresado en poder municipal y eso se reflejará probablemente en Diputaciones Provinciales. Y, si todo se confirma, también en alguna comunidad hasta ahora popular pero al precio de gobernar auténticos puzles de partidos. Pero todo eso quedará sumergido en la marea informativa por la gran victoria popular en Madrid, en la Comunidad Valenciana., además de Murcia y otras zonas populares. La desidia de los socialistas hacia Madrid presentando candidatos, Rafael Simancas y Miguel Sebastián que no han estado a la altura de Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón, indigna a los votantes progresistas. Hay gente que no votó, o lo hizo en blanco; otros se fueron a Izquierda Unida o a algún de los partidos surrealistas que concurrían. O Zapatero y el PSOE toman en serio Madrid, independientemente de que ganen o no, o el escaparate popular estará siempre en esa privilegiada primera línea. El PSOE puede avanzar como lo ha hecho territorialmente pero en votos y en imagen pierde estrepitosamente. La otra gran advertencia para la izquierda de estas elecciones es la abstención. En Cataluña nueve puntos por debajo de las anteriores elecciones y en Andalucía también por debajo de la medianacional. Los diputados socialistas catalanes y andaluces fueron fundamentales para que Zapatero llegara al poder. Extrapolando datos y analizando la abstención, se pueden llegar a conclusiones inquietantes para el actual gobierno que ayer noche se vio obligado a retrasar su comparecencia. El primer análisis del voto es significativo: allí donde ganaban los populares han ganado más cómodamente, léase Murcia, Valencia y sobre todo Madrid. Allí donde ganaban los socialistas han ganado por menos, como por ejemplo en Castilla-La Mancha. Como toda tendencia tiene su excepción, en Aragón, Marcelino Iglesias es más fuerte que antes y se diría que al socialismo extremeño hasta le ha sentado bien el relevo de Rodríguez Ibarra por Guillermo Fernández Vara