Diario de León

Instituciones Penitenciarias no ha recibido todavía ningún certificado del centro sanitario

El etarra De Juana pide el alta médica del hospital de San Sebastián

La decisión de enviar al recluso a su casa depende del juez de Vigilancia Penitenciaria

De Juana Chaos, durante una de sus comparecencias judiciales del año 2006

De Juana Chaos, durante una de sus comparecencias judiciales del año 2006

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R. Gorriarán / A. Torices - colpisa | madridmadrid

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La lentitud de la justicia ha provocado que los nueve miembros de uno de los grupos de violencia callejera más importantes del País Vasco y Navarra vayan a poder liquidar sus responsabilidades delictivas con condenas mínimas. La Audiencia Nacional les ha impuesto la sanción más baja que prevé el Código Penal al aplicarles la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, con la que reconoce que es culpa del tribunal el haber tardado más de diez años entre el inicio de la investigación judicial y la celebración del juicio. Aunque alguna de las dilaciones son imputables a los procesados, la instrucción judicial sufrió varias paralizaciones, de considerable duración, pese a que «la instrucción no era muy compleja». La resolución condena a 24 años de cárcel a Joseba Mirena Higuera y a los ocho jóvenes radicales. El preso de ETA Iñaki de Juana solicitó el alta médica al hospital Donostia de San Sebastián, en el que está ingresado desde hace tres meses, para irse a su casa. La solicitud, sin embargo, no recibió respuesta y, por tanto, en la Dirección General de Instituciones Penitenciarias «no hay constancia formal» de cambios en la situación del recluso. En cuanto llegue el certificado, el Ministerio del Interior remitirá los informes médicos al juez de Vigilancia Penitenciaria para que decida el futuro del interno. De Juana había hecho llegar en los últimos días a sus allegados su intención de solicitar el alta médica e irse a su casa. El recluso formalizó su petición este jueves, pero los médicos aún no han emitido su parecer. El alta médica, si es concedida por los facultativos del hospital, tiene que remitirse a Instituciones Penitenciarias, organismo que, a su vez, la remitirá al juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, junto a los informes médicos que acrediten las razones para la salida del hospital. No será necesario que se reúna la Junta de Tratamiento para determinar el futuro penitenciario del recluso ya que existe un auto del magistrado que ratificó la concesión a De Juana de un régimen de prisión atenuada. Instituciones Penitenciarias ignora en qué estado de salud se encuentra en este momento el preso de ETA, pero los informes recibidos en las últimas semanas apuntaron a una evolución favorable de una situación delicada por las tres intervenciones que ha sufrido en el quirófano y las transfusiones de sangre, pero sin riesgo para su vida. El juez de Vigilancia Penitenciaria, en función de las prescripciones médicas que deben acompañar el alta, decidirá el futuro penitenciario del preso. Fuentes gubernamentales apuntaron que «lo lógico» es que respete su decisión anterior de confirmar a De Juana la prisión atenuada. El recluso, en ese caso, se iría a su casa sometido al control telemático de una pulsera para conocer sus movimientos y con unos horarios de salidas y de permanencia en su domicilio que fijará el juez. Las medidas de vigilancia del preso no son una decisión que corresponda a Instituciones Penitenciarias sino de la Consejería de Interior del Gobierno vasco, que tendría que disponer si coloca agentes para seguir la actividad de De Juana en su residencia.

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