La mitad femenina de la ciudad
L a mitad femenina de la ciudad tiene una edad media de 39 años, una sólida formación y concilia la veteranía política con la ilusión de las principiantes. La mitad gobernarán y la otra mitad estarán en la oposición. Sólo hay una duda: en qué lado estará el próximo sábado Gema Cabezas, la única concejala de la UPL. La octava corporación democrática de la capital leonesa es la más paritaria de su historia, con un 48 por ciento de representación femenina o, lo que es lo mismo, 13 concejalas y 14 concejales al frente de los destinos de la ciudad, en la que viven oficialmente 73.730 mujeres y 63.255 hombres. Para algunas, como la socialista Teresa Gutiérrez, está claro que la nueva composición de la corporación municipal «va a beneficiar mucho a la ciudad porque nos posicionaremos, al menos desde mi grupo en temas concretos» desde el urbanismo a las acciones directas en favor de las mujeres. Las medidas de acción positiva en favor de las mujeres en la política han sido cruciales, a su modo de ver, en cambiar radicalmente el paisaje político. Es consciente de que la ley ha contribuido a este cambio, pero «eso no significa que haya calado en las mentalidades de los políticos». Gutiérrez, quien estuvo al frente de la Concejalía de la Mujer durante los quince meses de gobierno socialista, asegura que «quienes critican las cuotas femeninas ocultan o ignoran que los hombres también son cuota del poder de alguien en los partidos». El argumento no lo comparte Ana Guada, concejala del PP, que recogió por primera vez su credencial de concejal en 1999. Entonces las mujeres sólo representaban una cuarta parte de la corporación municipal. Durante nueve años y medio ha gestionado los servicios sociales de la ciudad: «No creo que me dieran la concejalía de Bienestar Social sólo por ser mujer, sino también por mi perfil profesional y humano. Recuerdo que Mario Amilivia nos preguntó las preferencias», señala. Seis años de carrera periodística en la ciudad -añade Guada- «me habían dado una visión muy cercana no sólo de políticos que se estaban forjando, como Mario Amilivia y Rodríguez Zapatero, sino también de los problemas». A Evelia Fernández no le duelen prendas al confesar que cuando empezó en el municipalismo, hace veinte años en Villablino, «a las mujeres, que éramos muy pocas en política, nos daban las concejalías que entonces tenían menos peso». Ella se la tomó muy en serio y peleó por una escuela de música municipal que hoy pervive en Laciana. Con «poco dinero y mucha imaginación» preparó una programación cultural estable. «Las mujeres somos más prácticas y más rápidas a la hora de resolver los problemas porque pensamos en la gente y no tanto en nosotras mismas. Creo que ellos se enredan más en discusiones», señala una de las veteranas de la lista de Paco Fernández. Otra cosa que tenían muy difícil las pioneras de la política local era encontrar comprensión en la pareja, especialmente cuando se trataba de mujeres con niños pequeños. Casi ninguna se retrata como una persona «sacrificada» por el servicio público; como mucho, admite Ana Guada, «hemos de ser conscientes de que cuando te ofrecen un cargo público has de saber que es un trabajo sin horas». En general, se muestran sastisfechas de «devolver a la sociedad algo de lo que te ha dado», como indica Evelia Fernández. La autoexigencia y la capacidad de escuchar son otras cualidades que las mujeres pueden incorporar a la vida municipal, en opinión de Arancha Miguélez, una de las tres caras nuevas del Partido Popular en el Ayuntamiento de León, junto con Mercedes Moro y Tomasa Santos. Pertenece a una generación de políticas que ya no tienen que «masculinizarse» para ser aceptadas en el poder. Al contrario, ve signos de que el poder adquiere valores tradicionalmente asignados a las mujeres. «Ahora valoro mucho más a las mujeres que antes, cuando estuve en la Junta (de directora general de Asuntos Europeos) donde vivía en un mundo de hombres y yo era uno más», añade. Cuando recibió la oferta de Amilivia, reconoce, sopesó seriamente «si podría compaginarlo con mi vida actual, con dos niños pequeños». Recordó las peripecias de una compañera que dejaba preparada la ropa y los menús diarios de sus hijos cuando fue senadora, pero al final se lanzó. «Me apetecía mucho porque la política municipal es la política cuerpo a cuerpo, porque hay una cercanía total a los ciudadanos. No es como en la Junta, que parece que no hay clientes», subraya Miguélez para quien «está de más» hablar de hombres y mujeres concejales en un mundo en el que la mujer «está ya en todos los sectores de la sociedad» Humildad Rodríguez, número dos socialista, cree «en el trabajo de las personas» pero admite que las mujeres «aportamos eso que se llama la inteligencia emocional», algo imprescindible en el ámbito municipal donde ha aprendido «la urgencia a la hora de resolver problemas» y ha disfrutado de la «cercanía a la ciudadanía y la capacidad de hacer algo para mejorar su vida». PSOE 2 Humildad Rodríguez Otero 4 Natalia Rodríguez Picallo 6 Evelia Fernández Pérez 8 Susana Travesí Lobato 10 Teresa Gutiérrez Álvarez 12 María Rodríguez Díaz PP 4 Ana Guada Sanz 5 Mª José Alonso Pérez 6 Aranzázu Miguélz Pariente 7 Mercedes Moro Menéndez 9 Tomasa Santos Santos 10 Teresa González Rodrígz. UPL 2 Gema Cabezas Pérez PSOE 6 PP 6 UPL 1 CONCEJALAS EN LEÓN