Dos tercios de los alquileres son para estudiantes y la inmigración
El mercado de alquileres de León apenas tiene incidencia, salvo para la economía sumergida. La Cámara de la Propiedad Inmobiliaria calcula que un tercio de este tipo de viviendas acaban en manos de estudiantes, que renuevan contratos verbales curso a curso, partidos por habitaciones y, por supuesto, sin papeles, otro tercio corresponde a inmigración, también indocumentada y sólo la tercera parte restante acaba en un mercado normal y limpio para familias que aún no se han decidido a firmar una hipoteca. Según la Cámara el parque de viviendas ofertadas para alquiler en León capital se sitúa, a falta de estadísticas oficiales, entorno a diez mil, quedando un resto de otras tantas vacías por el temor de los propietarios a meter inquilinos que puedan desarlas semiarruinadas. Los agentes de la propiedad estiman que estos porcentajes pueden ser incluso optimistas sobre el futuro de las políticas gubernamentales de fomento de los alquileres. «Los precios no difieren mucho de las hipotecas que se están ofertando a largo plazo y, a fin de cuentas, la gente prefiere pagar al banco para que el piso sea suyo». En cuanto a los precios, oscilan entre 50.000 de las viejas pesetas para las viviendas más viejas y arruinadas en barrios periféricos y más de 70.000 para las nuevas, algo que desanima e invita a comprar por cuenta propia.