El presidente garantiza al primer ministro libanés que España seguirá comprometida con la misión
Zapatero promete no parar hasta detener a los asesinos de los soldados
Marlaska levanta la prohibición de incinerar los cadáveres de los militares del Líbano
José Luis Rodríguez Zapatero prometió ayer que no parará hasta detener a los culpables del atentado que costó la vida a seis soldados españoles en el Líbano. El jefe del Ejecutivo recibió en La Moncloa la visita del primer ministro libanés, Fuad Siniora, con quien analizó las circunstancias del crimen, que ambos achacan al terrorismo yihadista. El mandatario extranjero quería agradecer en primera persona los esfuerzos de España para el mantenimiento de la paz en su país, trasladar sus condolencias al pueblo español y pedir que lo ocurrido no debilite el compromiso del Gobierno con la misión de la ONU. Zapatero aseguró que se mantendrá firme. Siniora y Zapatero coincidieron en que se trata de un ataque a las Naciones Unidas con el que se busca desestabilizar no ya Líbano sino toda la región. Eso es, precisamente, lo que preocupaba al primer ministro libanés que, durante hora y media de entrevista, mostró, según indicaron en La Moncloa, una enorme inquietud ante la posibilidad de que lo ocurrido tenga efectos disuasorios sobre los 29 países que conforman la Finul. «Estoy contento de oír que el presidente Zapatero no aflojará su determinación y que España está comprometida con la paz en nuestra comunidad y no sucumbirá a la amenaza de los terroristas», dijo en una declaración posterior al encuentro. La ocasión permitió a Rodríguez Zapatero volver a hablar sobre lo ocurrido. Hasta ahora sólo lo había hecho en el Congreso y de manera algo sucinta. Esta vez también fue breve y no permitió preguntas de los periodistas. El Gobierno sostiene que es el ministro de Defensa el más adecuado para responder cualquier duda. Por otra parte, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska dejó ayer sin efecto su decisión de prohibir la incineración de los cadáveres de los seis soldados después de que el equipo de forenses que practicó las autopsias le comunicara que no era necesario un segundo examen y argumentar los forenses que no necesitaban realizar una segunda autopsia.