Diario de León

El presidente quiere evitar que el Estatuto de Cataluña y la lucha antiterrorista lo inunden todo

Zapatero pedirá al PP unidad en un debate duro y con ETA de referente

Rajoy le reprochará su actuación en el escenario internacional como un país «irrelevante»

EMILIO NARANJO

EMILIO NARANJO

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F. M. Iglesias/P. De las Heras - madrid
León

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José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy mantendrán esta semana el último cara a cara parlamentario antes de la celebración de las elecciones generales en el tradicional debate sobre el estado de la nación. Gobierno y oposición prevén una sesión «dura» que marcará el inicio de una larga precampaña. En ella, se ventilarán los pros y contras de la legislatura que ya toca a su fin, proceso de paz incluido. El jefe del Ejecutivo quiere que el debate sirva para escenificar la unidad de todas las fuerzas democráticas contra el terrorismo. El líder del PP garantizará su apoyo para la derrota de ETA, pero remarcará como gran «error» del presidente su apuesta por una negociación de la que cree que la banda ha salido fortalecida. Zapatero, en realidad, quiere evitar que la cuestión antiterrorista lo inunde todo. Su principal objetivo es que todas aquellas medidas económicas y sociales que han quedado eclipsadas en los últimos años por la polémica en torno al Estatuto de Cataluña, primero, y al proceso, después, brillen con luz propia. Presumirá de una economía sólida, recordará que el PIB español creció el pasado año por encima de todos los países del G-7, que España es ya la octava economía mundial y que roza el pleno empleo. Hablará de avances sociales, de la subida de las pensiones más bajas, del aumento del salario mínimo y de la ley de Dependencia. Balance «despiadado» Pero en el Gobierno son conscientes de que resulta obligado explicar una vez más su «trabajo por la paz». Un trabajo por el que «hemos pagado un alto precio aquí y fuera», dijo la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Creen que Rajoy no renunciará a meter el dedo en la llaga, como tampoco dudó, dicen, en «exigir responsabilidades» por la muerte de los seis soldados fallecidos el pasado domingo en un ataque terrorista en el Líbano. Por eso, Rodríguez Zapatero está preparado para recordar las «mentiras» dichas por el PP a lo largo del último año y para reiterar su «determinación» de velar por la libertad y seguridad de todos «con todos los instrumentos del Estado de Derecho a su alcance». El PP entiende que no pude orillar lo ocurrido con ETA, pese al acuerdo básico alcanzado en La Moncloa tras la ruptura del alto el fuego. Rajoy tiene todavía reciente la experiencia del pasado año, cuando se comprometió a aparcar el asunto y se vio sorprendido, tan sólo un día después de su intervención, con que el PSE abría conversaciones con Batasuna. Fuentes cercanas al popular aseguran que modulará la dureza de sus críticas en función de las respuestas del presidente en este terreno. Pero, en todo caso, repetirá sus reproches, y endosará al Gobierno la ruptura del pacto antiterrorista y el resultado de un intento «unilateral» que se saldó con «el fortalecimiento de ETA y su regreso a las instituciones». El pacto de Gobierno en Navarra penderá, aún así, sobre la sesión parlamentaria como una espada de Damocles porque todas las fuentes dan por hecho que no se despejará la incógnita antes de que los oradores suban a la tribuna. Los populares sospechan que este silencio significa la cercanía de un acuerdo de los socialistas con Nafarroa Bai y alegan que si el PSN quisiera permitir un gobierno de UPN en minoría lo haría público antes del debate para desactivar la oposición del PP. En cualquier caso, Rajoy se propone hacer balance «despiadado» de la gestión del Gobierno en estos cuatro años. «Dirigente sin credibilidad» Un balance de cuatro años en el Gobierno que, según el líder popular, concluyen en que Rodríguez Zapatero es un «dirigente sin credibilidad que provoca conflictos por donde pasa y genera divisiones entre los españoles». En clave abiertamente electoral, apuntará las líneas de su proyecto alternativo para sustituir a los socialistas en el poder y resolver los problemas que realmente preocupan a los ciudadanos y que el PSOE no ha sabido atender, enfrascado como ha estado en otros debates. Rajoy reprochará al presidente que llegó al Gobierno con la promesa de que llevaría a España «al corazón de Europa» y concluirá que terminó por convertir al país en un socio «irrelevante» en el escenario internacional. La falta de criterio será también un argumento sobre el que el líder del PP apoyará sus críticas á la actuación del jefe del Ejecutivo en política territorial por su impulso al nuevo Estatuto de Cataluña, todavía pendiente de la decisión del Tribunal Constitucional. Apuntará en el mismo capítulo de «fracasos» de Rodríguez Zapatero su anunciada reforma constitucional «non nata»; la regulación extraordinaria de inmigrantes con la consabida denuncia del «efecto llamada» reflejada en la presencia masiva de caducos en los últimos años; carencias en seguridad ciudadana; polémica con la memoria histórica, el reparto del agua y la reforma educativa.

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