| Crónica | Un retorno cantado |
Bono regresa a la política y podría presidir el Congreso
Rodríguez Zapatero pretende que su perfil centrista ayude a captar votos para el PSOE en las próximas elecciones generales

Bono, en su visita a León en marzo para pronunciar una conferencia
Bono vuelve. Zapatero le ha ofrecido encabezar la lista del PSOE por Toledo en las próximas generales y el ex presidente manchego no lo ha dudado. La oferta incluye ser presidente del Congreso en la próxima legislatura, aunque para eso el PSOE tendría que ganar las elecciones. El regreso de Bono a la alta política estaba cantado, por más que él lo negara. Al fin y al cabo, un hombre capaz de decir en enero del 2004 que «en ningún caso seré ministro de ningún gobierno» y que dos meses después era ministro ha demostrado una notable capacidad para cambiar de opinión. Zapatero sabe que Bono es garantía de triunfo y es consciente de que para ganar las próximas generales será necesario movilizar hasta el último votante. El perfil más centrista y centralista de Bono serviría para contrarrestar durante la campaña las acusaciones de radicalidad y de ruptura de España que se vienen repitiendo, con más fuerza desde el último cambio de Gobierno. Por otra parte, Zapatero sabe también que como presidente del Congreso, un puesto que a este amante de la liturgia le sentaría muy bien, Bono le causará menos problemas que en el Gobierno. De paso, muchos diputados socialistas respirarían aliviados al librarse de Manuel Marín, demasiado rígido con el reglamento incluso para su grupo. El regreso de Bono tiene sentido una vez fracasado el proceso de paz. El ex ministro dejó el Gobierno en desacuerdo con ese escenario que se avecinaba y con el estatuto de Cataluña. Aunque también por el deseo de no contaminarse por esas dos cuestiones y poder optar luego a ser el relevo de Zapatero en el partido. Esa aspiración, sólo posible si el PSOE pierde, pasaba también por ser diputado. De momento, ERC ya ha advertido de que nunca le votaría como presidente del Congreso por su «catalanofobia». Y el BNG acusa a Zapatero de «electoralista» por querer atraerse con Bono a los votantes más «españolistas» del PSOE. El ex ministro ha dejado también algunos enemigos en el partido. Los socialistas madrileños por ejemplo no le perdonan que jugara con ellos haciéndoles creer que aceptaría ser candidato a la alcaldía de la capital para luego despreciar la oferta. Bono tiene trabajo para hacerse querer dentro y fuera del PSOE, pero no de cara al electorado. Se fue siendo el ministro más popular del Gobierno de Zapatero.