Diario de León

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Reformista a golpe de diálogo Primera capilla ardiente en las Cortes democráticas

Fallece Gabriel Cisneros, el único de los siete padres de la Constitución de 1978 que ha seguido en activo en el Congreso de los Diputados desde la transición

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B. Herrero - madrid
León

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Gabriel Cisneros, vicepresidente tercero del Congreso, diputado del PP y ponente de la Constitución, falleció a los 66 años de edad, en Murcia, en casa de su hija Carmina, víctima de un cáncer de hígado que padecía desde hacía tiempo. Figura clave de la Transición y democracia española, consideraba que la redacción de la Carta Magna fue «lo más importante» que hizo a lo largo de fructífera vida política. La capilla ardiente con sus restos mortales quedó instalada este viernes, por petición propia y por primera vez en la historia de la democracia, en el Congreso de los Diputados. Casado y con tres hijos, fue uno de los siete miembros de la Ponencia Constitucional encargada de redactar la Carta Magna en 1978. Hombre firme en la defensa de sus valores, contribuyó con su espíritu conciliador a la formulación y redacción de la Norma Fundamental que asentaría la democracia en nuestro país y llevaría a la sociedad española hasta la madurez política. Este «honor sorprendente e inmerecido», según sus palabras, supuso «la culminación de un sueño». Diputado durante las dos primeras legislaturas por UCD, su buen hacer parlamentario estuvo siempre aderezado con la pasión y el rigor que demostró en cuantas tareas se le encomendaron. Miembro de la Ponencia encargada del estudio del Estatuto Vasco, ETA le puso a la cabeza de su lista de «distinguidos enemigos». Escapó a un secuestro de ETA El 3 de julio de 1979, dos pistoleros de la banda terrorista trataron de secuestrarle cuando se dirigía hacia su casa. Tras un forcejeo, Cisneros logró escapar, aunque fue herido de gravedad en el estómago y en la pierna izquierda. Pasado aquel trágico episodio, supo mantenerse firme y consecuente en todo momento en la lucha contra la amenaza de ETA. Cisneros nació en Tarazona, provincia de Zaragoza, el 14 de agosto de 1940. Doctorado en Derecho y funcionario del Estado, fue precisamente en el ambiente universitario donde se inició en la política hasta ser, durante la X Legislatura franquista, procurador en la Cortes. Tras abandonar temporalmente la política entre 1986 y 1988, volvió a la actividad parlamentaria en 1989, en las filas de Alianza Popular como diputado por Burgos y por Zaragoza. Con el orgullo de ser el único padre de la Constitución que nunca se desvinculó de las Cortes, ocupó puestos de relevancia durante el gobierno de Aznar. Su última aparición pública fue el pasado 14 de junio, en el acto del 30.º XXX aniversario de las primeras elecciones generales de 1977. Días antes, durante el debate sobre el estado de la nación, al que acudió en silla de ruedas, los pasillos del Congreso asistieron a un espontáneo homenaje: durante el primer descanso, los diputados del PP que allí se encontraban prorrumpieron en aplausos al paso de un hombre de consenso que quiso, hasta sus últimos días, participar en la vida política. Tres de los siete padres de la Constitución Española, Manuel Fraga, José Pedro Pérez-Llorca y Miquel Roca, despidieron ayer en el Congreso de los Diputados al que fue uno de sus compañeros en la ponencia que redactó la Carta Magna de 1978. En el mismo lugar donde compartieron debates, duras negociaciones y muchas horas de trabajo, los tres veteranos políticos rindieron homenaje a su amigo, quien mantuvo su actividad parlamentaria hasta hace escasos días. La capilla ardiente está en el Congreso por petición propia y por primera vez en la historia de la democracia.

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