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Los sindicatos cifran ya en 750 millones los roedores que campan por la comunidad

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«Vamos a pedir a Herrera que de una vez por todas dé un golpe de autoridad y ponga a trabajar a las consejerías para acabar con este problema» AURELIO PÉREZ, coordinador regional de Coag Asaja, UPA y COAG de Castilla y León cifraron ayer en 500.000 las hectáreas afectadas por la acción de 750 millones de topillos en la comunidad, con unas pérdidas económicas por encima de los 30 millones de euros y, más de 200 casos de afectados por tularemia. Las tres organizaciones profesionales agrarias se manifestarán el próximo jueves, 2 de agosto, desde el centro comercial VallSur, de la capital vallisoletana, hasta la sede de Presidencia de la Junta, donde se concentrarán para trasladar al presidente del Ejecutivo regional, Juan Vicente Herrera, la necesidad de que ponga a «trabajar» a las consejerías implicadas para acabar con la plaga. «Vamos a pedir a Herrera que de una vez por todas dé un golpe de autoridad y ponga a trabajar a las consejerías para acabar con este problema tan serio», dijo el coordinador regional de COAG , Aurelio Pérez, quien sostuvo que no existe «ningún consenso» con Agricultura en torno al plan de contingencia de la plaga. Al respecto, comentó que la autorización del laboreo en profundidad ha llegado «muy tarde» y no se puede aplicar en la actualidad por el estado del terreno. Además, criticó que el 99,9 % de los agricultores afectados quedará fuera de la orden de ayudas para paliar las pérdidas provocadas por los roedores. El dirigente sindical explicó que, junto a estas actuaciones, es necesario la puesta en marcha de otras, como la quema controlada de rastrojos, que constituye «una medida sanitaria», y un «tratamiento químico» en toda la Comunidad. En este sentido, indicó que no van a permitir que el sector asuma los costes de los tratamientos con veneno, y reclamó medidas económicas de apoyo «reales», tanto para compensar el «gran daño» registrado en el cereal, como ahora en el regadío. «Las medidas del plan actual no le van a costar ni un duro a la Junta», dijo, para pedir a los responsables del Gobierno regional «menos prepotencia» ante su «pésima, malísima gestión de la plaga» y que se dejen de «pruebas piloto» y actúen con contundencia. El problema existe Por su parte, el presidente de Asaja, Donaciano Dujo, subrayó que para «arreglar la catástrofe» primero se debe reconocer que existe el problema, algo que no hace la Administración regional. «Lamentablemente lejos de reconocerlo, se aminora en lo posible, esconden datos y miran para otro lado», dijo, para añadir que «el presidente de la Junta ha dicho poco o nada en este asunto». Dujo también reclamó una actuación conjunta entre las administraciones regional y central, a las que pidió una interlocución diaria. El dirigente sindical recordó que durante otra manifestación frente a Agricultura, el pasado 15 de junio, entregaron un documento con sus reivindicaciones para la lucha contra la plaga, que «no se están cumpliendo». Al respecto, precisó que es necesario acabar con los hábitats de los topillos mediante prácticas de laboreo, la limpieza de cauces, arroyos y cunetas y la quema de restrojos, para después atacarlos con productos químicos. Tularemia y topillos Dujo también exigió que se compensen las pérdidas de los agricultores a precios reales de mercado y defendió «la vinculación directa» entre la plaga de topillos y los brotes de tularemia. En este sentido, denunció que se están escondiendo los datos reales de casos de tularemia, que cifró en más de 200. Así mismo, el secretario regional de UPA, Julio López, afirmó que se está ocultando información sobre la tularemia, incluso a los propios pacientes, que no reciben sus informes clínicos. López también criticó la publicación de 160.000 folletos con indicaciones para evitar posibles contagios de tularemia, cuando desde la Junta no se da ninguna importancia a la enfermedad. López exigió a la Junta «trasparencia total y absoluta» e indicó que, si los cargos políticos «visitaran los pueblos, conocerían el problema». Además, trasladó la voluntad del sector de hacer todo lo posible para acabar con el problema, para lo que demandó una «dirección técnica» desde la Administración regional. «Lo que queremos es que nos digan qué debemos hacer y, si no hay solución, que lo digan,», comentó expresando la preocupación de los profesionales del sector antepróxima campaña de siembras.

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