Annette Van Houte fue trasladada en camilla por 4,5 kilómetros de galerías subterráneas
Espectacular rescate para sacar a la belga atrapada en una sima navarra
La Guardia Civil utilizó microexplosivos en la evacuación para ensanchar los pasos más estrechos

La espeleóloga belga Annette Van Houte, de 49 años, durante otra de sus expediciones
Las labores de rescate de la espeleóloga belga Anette Van Houtte, de 49 años, atrapada y herida desde el pasado sábado a más de 600 metros de profundidad en la sima de la Piedra de San Martín, en Isaba -Navarra-, continuaron ayer durante todo el día. A las 7 de la tarde de ayer, la espeleóloga estaba ya en la base del pozo de salida de la sima, a unos 450 metros de profundidad del exterior, según explicó el portavoz de la Guardia Civil de Navarra. En ese momento tan sólo faltaba la ascensión por el hueco del pozo de la cavidad, que los servicios de socorro preveían hacer en unas 5 ó 6 horas aproximadamente. «Hay que tener en cuenta que cuando salga ya será de noche y que la habrá que bajar a pie hasta conseguir llegar a un lugar al que pueda acceder una ambulancia de madrugada. Esto retrasará unas dos horas más el rescate», explicó el representante del instituto armado. Anette Van Houtte estuvo acompañada por un médico y tres miembros del servicio de socorro, que procuraron tenerla en todo momento estabilizada. La espeleóloga se encuentra bien, dentro de los problemas que le causa su lesión, tres dedos del pie izquierdo fracturados tras caerle una roca cuando estaba excavando y una herida abierta. A partir del lunes la mujer estuvo comunicada con el exterior gracias a una línea telefónica que tendieron los especialistas. Un dispositivo de 79 personas, francesas y españolas, pertenecientes a los bomberos y a Protección Civil, junto a miembros de la Agencia Navarra de Emergencias (ANE) y del Grupo de Rescate de Montaña (Greim) de la Guardia Civil, trabajaron en el rescate de Anette Van Houtte desde su accidente el sábado pasado en el marco de una expedición al fondo de la tierra con unos compañeros de profesión. Las labores de rescate fueron complicadas y el Greim de la Guardia Civil se vio obligado a utilizar un par de veces microexplosivos; artefactos especializados para este deporte que producen pequeñas aperturas en la roca a través de las que luego se ensanchan los pasos estrechos. Esto retrasó el rescate. Todos trabajaron coordinados por dos equipos: el avanzado, situado en la boca de la sima, y el retrasado, establecido en la estación de esquí de Anette, en la vertiente francesa del puerto de Belagua y considerado la base logística.