| Reportaje | Otro colectivo afectado |
«Temo comer lo que he cazado»
Tras las recomendaciones de la Junta ante las medidas contra la plaga, algunos cazadores han cambiado sus prácticas por temor a ingerir el veneno para acabar con los roedores

Anuncio que la Junta ha publicado en su web y repartido por localidades con consejos para cazadores
Tras la publicación de un anuncio de la Junta en el que se recomiendan varios consejos a los cazadores por la plaga de topillos, algunos de la zona sur de León muestran su preocupación por el contagio de la enfermedad de la tularemia y porque las piezas estén en contacto con los tratamientos contra la plaga, hasta el punto de haber cambiado alguna de las costumbres al realizar esta práctica. En el comunicado de la Junta, que se puede acceder a él desde la página oficial de la institución y en algunos lugares visibles de ayuntamientos como el caso de Valencia de Don Juan, se insta a los cazadores a prospectar las zonas en las que se desarrollan estas prácticas ya que pueden haber sido objeto de aplicación de medidas de control de plaga que incluyan tratamientos químicos como rodenticidas, que están autorizados para uso agrícola y para almacenes. Los tratamientos Estos rodenticidas suelen ser atractivos y tóxicos para los perros por lo que algunos cazadores ya han tomado medidas y llevan a sus perros con bozales, «aunque la efectividad del perro es menor de este modo, si queremos seguir cazando y que nuestros perros estén en buen estado tendremos que acostumbrarnos a hacerlo así para que los perros no se coman los cebos», asegura un cazador de Valencia de Don Juan. Además, algunos opinan que si hay que tener tantas medidas de seguridad «quizá hubiera sido conveniente no abrir aún la media veda y esperar a que se solucione porque yo ya tengo miedo a comer algunas piezas que he cazado», asegura este mismo cazador, que cuenta la experiencia de haber llevado «la primera y única vez que fui a cazar desde que se abrió la veda dos codornices a casa y mi mujer las tiró por precaución, por si hubieran ingerido granos de veneno para roedores». Desde ese día no ha vuelto a cazar porque «¿para qué?», se pregunta, «si lo que cazo no me atrevo ni a comerlo ni mucho menos a regalarlo, como hacía antes cuando no había estos problemas». El cazador aseguraba sentir este temor, a pesar de saber que en los cotos donde practica la caza «no han echado ningún veneno, pero también tengo precaución por si las piezas han estado en contacto con los topillos». Y es que, según las recomendaciones de la Junta, también a las aves, entre ellas, las palomas, las codornices y las tórtolas, también les resulta atractivo este veneno que se utiliza para exterminar a la plaga de topillos. Debido a ello, uno de los consejos desde el gobierno autonómico es que a la hora de limpiar las piezas abatidas es observar el contenido del buche de las aves y en el caso de detectar este tipo de granos es necesario desecharlos para el consumo y extremar las medidas de higiene posteriores. Este cazador aseguró también sentir incertidumbre ante la apertura de la veda de caza mayor, que suele realizarse en el mes de octubre como el jabalí y se pregunta cómo se va a llevar a cabo «si estos animales comen directamente ratones y topillos». Consejos La Junta aconseja, también a este colectivo, en lugares donde la plaga sea abundante no abatir a animales depredadores como los zorros, ya que pueden ser una ayuda eficaz para ayudar a exterminar la plaga. Por eso, desde la institución, se pide a los cazadores a respetar y a fomentar su respeto entre otros colectivos de este tipo de animales como las rapaces, las cigüeñas, las comadrejas o algunos reptiles También es recomendable, en caso de que se conozca a los propietarios de las fincas donde se va a realizar la caza, preguntarles si ésta ha sido objeto de tratamiento con rodenticidas. En caso de ser así, y los cazadores decidan llevar a cabo la abatida de animales, deberán extremar las precauciones con los perros de caza y con las piezas que consigan abatir.